Las ventas minoristas volvieron a registrar una caída en marzo y profundizan una tendencia negativa que impacta con fuerza en el entramado Pyme. Según datos del sector, el consumo sigue debilitado en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la incertidumbre económica.
El retroceso se da en la mayoría de los rubros, con descensos en alimentos, indumentaria, calzado y electrodomésticos. Comerciantes señalan que incluso productos de primera necesidad muestran menor rotación, lo que refleja un ajuste en los hábitos de consumo de los hogares.
Desde las pequeñas y medianas empresas advierten que el escenario es “desolador”. La combinación de caída en las ventas, aumento de costos y dificultades para sostener márgenes genera una presión creciente sobre la rentabilidad del sector.
Además, se observa un cambio en el comportamiento de los consumidores: mayor búsqueda de promociones, compras más espaciadas y reducción del ticket promedio. Este patrón impacta directamente en los ingresos de los comercios, que ven limitada su capacidad de recuperación.
El contexto económico general, con inflación persistente y salarios que no logran recomponerse, aparece como uno de los factores centrales detrás de la caída del consumo. A esto se suma la incertidumbre sobre la evolución de la economía en los próximos meses.
Desde el sector pyme reclaman medidas que impulsen la demanda y alivien la carga impositiva, con el objetivo de sostener la actividad y evitar cierres o despidos. Sin señales de recuperación en el corto plazo, el comercio minorista enfrenta un panorama cada vez más complejo.
Fuente: Filo News



