El cese el fuego convenido por Estados Unidos e Irán el martes a la noche, pende de un hilo por culpa de Israel, que este miércoles lanzó un ataque a gran escala contra El Líbano, aduciendo que ese país estaba fuera de los acuerdos.
Sobre el filo del límite para el ultimátum lanzado por él mismo, Donald Trump anunció que suspendía por dos semanas los ataques contra Irán, y el mundo respiró aliviado. Es que horas antes, el presidente estadounidense había amenazado con «destruir una civilización para siempre», en alusión a la milenaria civilización persa. El acuerdo agónico fue producto de la diplomacia de muchos países, aunque la cara visible fue Pakistán, donde desde este viernes se empezarán a reunir las partes enfrentadas, para intentar lograr una solución duradera.
Aunque Trump y sus funcionarios se esmeraron en presentarlo como un triunfo, el acuerdo significa un reconocimiento ante las exigencias de Irán, aunque también hay compromisos. Todo se resume en 10 puntos, a saber:
Cese total de cualquier agresión contra Irán y contra los grupos de resistencia aliados. Este punto estaría siendo violado por el ataque masivo de Israel contra El Líbano.
Retirada de las fuerzas de combate de Estados Unidos de la región, prohibición de cualquier ataque desde las bases de Washington contra Irán y abstención de adoptar una disposición de combate.
Tránsito diario limitado de buques por el estrecho de Ormuz durante dos semanas, bajo un protocolo de paso seguro sujeto a la supervisión y a las normas establecidas por Irán.
Levantamiento de todas las sanciones primarias, secundarias y de las sanciones de la ONU.
Compensación de los daños a Irán mediante la creación de un fondo de inversión y financiero.
Compromiso de Irán de no fabricar armas nucleares.
Aceptación por parte de Estados Unidos del derecho de Irán al enriquecimiento de uranio y negociación sobre el nivel de dicho enriquecimiento.
Aceptación por Irán de negociar acuerdos de paz bilaterales y multilaterales con los países de la región conforme a sus propios intereses.
Extensión del principio de no agresión a todos los agresores contra todos los grupos de resistencia.
Cese de todas las resoluciones de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y del Consejo de Seguridad, y aprobación de todos los compromisos en una resolución oficial de la ONU.
¿Quién ganó?
Trump había amenazado con desatar una «fuerza destructiva» si Teherán no abría el estrecho de Ormuz. En este punto, básicamente está reconociendo la soberanía de Irán sobre ese lugar estratégico, por el que pasa más del 20 por ciento del petróleo y el gas mundial.
Trump justificó el alto el fuego, afirmando que ya había cumplido sus objetivos militares y veía viable un acuerdo de paz con Irán, y confirmó la recepción de una propuesta iraní de 10 puntos. Mientras tanto, Irán aseveró que la aceptación de sus condiciones para una tregua de dos semanas significó para Washington y Tel Aviv «una derrota innegable, histórica y aplastante».
Sin embargo, el ataque de Israel a El Líbano pone todo en peligro, y muestra también los desacuerdos entre dos aliados: Netanyahu y Trump.
Según las propias Fuerzas de Defensa de Israel (FDI): «El ataque a gran escala se basó en inteligencia precisa y fue planificado minuciosamente durante semanas por la Dirección de Operaciones, la Dirección de Inteligencia, la Fuerza Aérea Israelí y el Mando Norte, con el objetivo de profundizar el daño infligido a la organización terrorista Hezbolá».
Aunque Israel sostiene que estos objetivos no estaban incluidos en el acuerdo, el propio primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, quien tejió el acuerdo, confirmó que sí estaba incluido. Esto estaría demostrando, o bien que hubo un nuevo engaño por parte de Washington, al dar vía libre a Tel Aviv para violar la tregua, o bien que Trump es incapaz de contener a Netanyahu, acusado por la ONU, la Corte Penal Internacional y la comunidad internacional de genocida.
Sea como sea, el acuerdo que permitió que el Estrecho de Ormuz permanezca abierto y que el barril de petróleo baje a 91 dólares, pende de un hilo.
Por Mariano Saravia



