En una jornada marcada por una masiva movilización ambiental y un intenso cruce político dentro del recinto, la Legislatura de Córdoba rechazó la adhesión provincial a la reforma de la Ley de Glaciares impulsada a nivel nacional. La decisión, celebrada por asambleas socioambientales, científicos y organizaciones territoriales, refuerza la posición de la provincia frente a proyectos extractivos que podrían comprometer las reservas estratégicas de agua. El debate dejó expuestas tensiones entre el desarrollo económico y la preservación ambiental en un contexto de crisis hídrica creciente.
La sesión legislativa se desarrolló en un clima de fuerte expectativa. Desde horas tempranas, cientos de activistas ambientales se concentraron bajo la consigna “El agua no se vende, se defiende”, exigiendo que Córdoba rechazara cualquier intento de flexibilizar la protección de glaciares y ambientes periglaciares, considerados reservas naturales esenciales para el abastecimiento de agua dulce.
La propuesta de adherir a la reforma nacional fue impulsada por sectores que aseguran que la ley vigente limita inversiones mineras y actividades económicas consideradas estratégicas para la región. Según sus defensores, una regulación más flexible permitiría “compatibilizar desarrollo productivo con cuidado del ambiente”, habilitando proyectos extractivos bajo evaluaciones de impacto específicas.
Sin embargo, especialistas en geología, hidrología y derecho ambiental advirtieron que la reforma abriría la puerta a intervenciones sobre áreas de alta fragilidad, poniendo en riesgo la sustentabilidad hídrica de la región centro-norte del país. En Córdoba, particularmente, los glaciares de escombros y periglaciares cumplen un rol vital en la recarga de acuíferos y la regulación del caudal de ríos serranos.
Durante el debate, la oposición ambientalista cuestionó duramente las “presiones del lobby minero” y denunció que la reforma nacional apunta a facilitar el avance de corporaciones extractivas sin controles reales. Sostuvieron que flexibilizar la normativa en un momento de crisis climática global sería un retroceso histórico.
Por su parte, legisladores que apoyaban la adhesión subrayaron que Córdoba carece de glaciares de gran magnitud y que la ley actual generaría “excesivas restricciones” para actividades económicas que, según ellos, no pondrían en riesgo recursos naturales críticos. Aun así, ese argumento no logró reunir consenso suficiente dentro del recinto.
La votación final resultó en un rechazo claro a la propuesta, impulsado por bloques cruzados y acompañado por un fuerte respaldo ciudadano. Para los asambleístas, la decisión representó una victoria estratégica en defensa del territorio. “Este es un límite democrático al saqueo ambiental”, expresaron desde la Coordinadora Ambiental y de Derechos Humanos de Córdoba.
Organizaciones científicas también celebraron la resolución, remarcando que la Ley de Glaciares vigente es producto de más de una década de trabajo técnico y político destinado a garantizar la protección de ecosistemas esenciales. Recordaron, además, que Argentina se encuentra entre los países con mayor retroceso glaciar por efecto del cambio climático.
La discusión dejó al descubierto un dilema más amplio: el modelo de desarrollo que la provincia pretende encarar en los próximos años. Con una sequía histórica, incendios recurrentes y una creciente demanda de agua, la tensión entre economía y ambiente atraviesa cada decisión estatal.
El rechazo cordobés a la reforma de la Ley de Glaciares no es una simple votación: es una declaración política en defensa del agua como derecho humano y como bien común. Mientras algunos sectores insisten en ver la naturaleza como un obstáculo para el crecimiento, la sociedad demuestra que no hay desarrollo posible sin preservación. En tiempos donde cada gota cuenta, Córdoba eligió un camino claro.
La pregunta que queda es si el país estará a la altura de la urgencia ambiental que golpea a todo el territorio. Porque cuando se destruye una reserva de agua, no se afecta un paisaje: se condena el futuro.
Fuente: La nueva mañana
