Desalojos cada 30 horas en CABA: familias enteras quedan en la vereda

viviendas familiares
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Organizaciones sociales denunciaron que en la Ciudad de Buenos Aires se produce un desalojo cada 30 horas, lo que representa uno de los índices más altos en décadas. Familias, adultos mayores y madres con niños quedan literalmente “en la vereda” tras operativos judiciales sin alternativas habitacionales.

La situación se agravó en los últimos meses debido al aumento del alquiler, la eliminación de programas de asistencia y la reducción de subsidios. Para muchos, el desalojo llega luego de meses de intentar negociar pagos impagables.

Numerosas familias permanecen durante horas, incluso días, en la calle junto a sus pertenencias. Los operativos se realizan con fuerte presencia policial y escasa asistencia social. Testigos aseguran que en algunos casos ni siquiera se permite retirar todos los objetos personales.

Organizaciones del hábitat piden que el Gobierno porteño declare una emergencia habitacional. Afirman que las políticas actuales expulsan sistemáticamente a quienes no pueden afrontar los alquileres, que en algunos barrios superan los salarios promedio.

La Justicia porteña también fue cuestionada por ordenar desalojos sin garantizar instancias de mediación o soluciones temporales, lo que agrava la violencia institucional y expone a miles de personas a situaciones de extrema vulnerabilidad.

Los barrios más afectados son Constitución, Balvanera, Barracas, San Telmo y Once, aunque también aumentan desalojos en zonas antes consideradas “intermedias” como Flores o Caballito.

El fenómeno también impacta en la salud: niños que pierden escolaridad, adultos mayores que quedan sin medicamentos, y personas enfermas que quedan expuestas a condiciones climáticas extremas.

Mientras tanto, el Gobierno porteño defendió su política habitacional asegurando que existen subsidios, aunque organizaciones sociales sostienen que son “insuficientes, burocráticos y excluyentes”.

Un desalojo cada 30 horas es una catástrofe social. La vivienda no puede seguir siendo tratada como mercancía a costa de la dignidad humana. Cuando el Estado se retira, la calle se convierte en destino forzado.

Fuente: El Destape

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