Activistas exigen la protección del agua y la naturaleza frente a una reforma que podría debilitar la norma actual

Manifestacion
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Una intensa jornada de protesta se vivió este miércoles en las inmediaciones del Congreso de la Nación cuando un grupo de activistas de Greenpeace escaló el Monumento de los Dos Congresos para expresar su rechazo al tratamiento de una propuesta de reforma a la Ley de Glaciares, en momentos en que la Cámara de Diputados se apresta a debatir cambios en el régimen de protección ambiental.

La acción comenzó pasadas las 6 de la mañana, cuando los manifestantes atravesaron las rejas que protegen la plaza frente al Parlamento y lograron trepar la escultura principal. Dos de ellos permanecieron en altura sujetos con arneses mientras colocaban una pancarta con el lema “Diputados, no traicionen a los argentinos”, en clara alusión a los representantes parlamentarios que podrían votar a favor de la reforma.

Desde la base del monumento, otros activistas exhibieron carteles con consignas como “La Ley de Glaciares no se toca”, en una manifestación de gran visibilidad mediática que rápidamente se multiplicó en redes sociales bajo etiquetas de apoyo y rechazo.

Personal de la Policía de la Ciudad intervino en el lugar, identificó a los nueve manifestantes y procedió a su detención por orden de la Fiscalía a cargo de la causa. En algunos casos fue necesaria la colaboración de bomberos para asistir a quienes estaban en lo alto de la estructura.

La protesta se dio en simultáneo con la convocatoria oficial a una sesión especial de la Cámara de Diputados, prevista para la tarde de este miércoles, en la que se esperaba continuar con el análisis de la modificación del artículo que define las zonas protegidas por la Ley 26.639. La iniciativa oficial busca diferenciar áreas con “función hídrica comprobable” del resto del ambiente periglacial, una discusión que generó fuertes críticas de movimientos ambientalistas y científicos.

Organizaciones ambientalistas sostienen que los cambios propuestos debilitan la protección de los glaciares al permitir mayores intervenciones productivas en zonas que hasta ahora estaban resguardadas por la normativa vigente, considerada clave para la preservación del recurso hídrico en un contexto de crisis climática.

Al mismo tiempo, sectores sociales y políticos afines a Greenpeace y otras agrupaciones ambientales convocaron a una manifestación más amplia para la tarde, con miras a intensificar la presión pública y visibilizar la oposición a la reforma legislativa.

La protesta también generó cruces entre defensores de la propuesta oficial y sus detractores, que señalan que la ley actual es un ejemplo de política ambiental robusta y que su debilitamiento podría tener consecuencias irreversibles sobre los ecosistemas andinos y las reservas de agua dulce del país.

La escalada de protestas por la Ley de Glaciares no es un simple episodio de tensión política: es el reflejo de un clivaje profundo sobre cómo Argentina piensa su protección ambiental y su futuro hídrico. Cuando ciudadanos organizados suben a los monumentos para defender “el agua”, queda claro que la discusión trasciende el Parlamento. La defensa de los glaciares es la defensa de la vida en un país que se debate entre conservar y explotar.

Fuente: Minuto Uno

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