Preferimos Honra…

ongaro
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El día 28 de marzo de 1968, en plena dictadura de Onganía, comenzó a sesionar un Congreso de la CGT denominado “Amado Olmos”, en homenaje al gran dirigente del gremio de la Sanidad fallecido en un trágico accidente automovilístico unos meses antes.

Ese Congreso tuvo como objetivo central la elección de las nuevas autoridades de la histórica central obrera.

Fue en el transcurso de esa jornada que, molesto por la maniobra de algunos dirigentes de los grandes gremios que impugnaban el derecho al voto de congresales de organizaciones sindicales intervenidas y por la ausencia de otros, Raimundo Ongaro, Secretario General de la Federación Gráfica Bonaerense, pidió la palabra para expresar, entre otras verdades, lo siguiente:

“… Nosotros hemos dicho que preferimos honra sin sindicatos y no los sindicatos sin honra, y mañana nos pueden intervenir. No tenemos aquí ninguna prebenda personal que defender, pues para defender a nuestros compañeros no hace falta el sillón ni el edificio. Lo hacemos porque lo llevamos en la sangre desde que hemos nacido”.

“Les advierto esta noche, si es que me están escuchando que lo sepan, que les hago un llamado todavía. Dígannos que no están de acuerdo, que piensan distinto, insúltennos, calúmniennos, pero no escriban estas tristes y negras páginas que porque un gobierno y un ministerio no se animan a impugnarnos, tengan que ser compañeros los que se animen a decir y dejar escrito, que ellos invalidan a los propios compañeros trabajadores…”

La finalizar las palabras de Ongaro, Lorenzo Pepe propuso un cuarto intermedio hasta el día 29 y lamentó que ya estuviera en marcha ‘una supuesta división del movimiento obrero. Nosotros no hemos dividido a nadie, ellos se han dividido solos’.

El 29 el Congreso reanudó sus sesiones con 279 delegados, 97 más que el quórum necesario. La Lista “Azul y Blanca” encabezada por Raimundo Ongaro como candidato a Secretario General de la CGT obtuvo 275 votos a favor y hubo 5 votos en blanco.

Integraban aquella Comisión Directiva nunca reconocida por la dictadura de Onganía y por los dirigentes sindicales participacionistas y colaboracionistas, grandes gremialistas como

Antonio Pafundi (al poco tiempo expulsado de UPCN);

Enrique Coronel (La Fraternidad);

Pedro Avellaneda (ATE); Julio Guillán (FOETRA); Benito Romano (FOTIA); Ricardo De Luca (Navales) y Antonio Scipione (Unión Ferroviaria), entre otros.

Esa CGT, con su Programa del 1° de Mayo, perseguida por la tiranía, supo interpretar el sentir de las bases acompañando las luchas en todo el territoio nacional, convocando a la unidad bien amplia de todas las fuerzas nacionales y gestando históricas puebladas en distintas provincias que pusieron en jaque al onganiato.

De aquella maravillosa experiencia quedan enseñanzas que perduran en el tiempo y deberían ser imitadas por estos días, no hay defensa posible de las reivindicaciones laborales si no se pelea por un proyecto de país, no puede haber bandera blanca con ningún gobierno que sostenga la entrega de la nación e intente pisotear la Justicia Social.

Los ideales de la CGT de los Argentinos y la conducta de sus dirigentes deberían ser hoy bandera y guía del combate al régimen de Milei.

Por Hector Amichetti

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