A 50 años del golpe cívico-militar de marzo de 1976, hay mucho que recordar, nada que olvidar. Aquí un repaso de algunos números de la economía que dejó ese período tan oscuro.
En marzo de 1976 la deuda externa argentina era de 8.000 millones de dólares. Al final del gobierno genocida de la dictadura empresaria-militar la deuda era más de 45.000 millones de dólares.
Pasó de representar un 18% del Producto Bruto Interno (PBI) a más de un 60% del principal indicador de la actividad económica del país. La deuda subió seis veces, y ese fue el mayor crecimiento porcentual, incluida la nacionalización de las deudas privadas.
Cerraron en esa época más de 20.000 empresas, sobre todo industriales. La inflación promedio anual fue: de 1976 a 1981 de 140%; de 1981 a 1982 de 164.8%; en 1983 de 343.8%.
En el discurso de asunción como ministro de Economía de la dictadura militar el 29 de marzo de 1976, José Alfredo Martínez de Hoz estableció 12 puntos a poner en práctica en su gobierno.
De esos puntos, 10 comienzan con la palabra “Libertad”, con lo que el delirio “libertario” de este tiempo, dista mucho de ser novedoso. Y si leemos bien la historia y nos informamos, parece ser una repetición, más de lo mismo.
Los 12 puntos del programa de Martínez de Hoz
1 . La libertad de precios, la eliminación de los controles de precios.
2 . La libertad de las transacciones cambiarias, con la eliminación de los controles de cambio.
3 . La libertad del comercio exterior.
4 . La libertad de exportación a través de la eliminación de las prohibiciones y de los impuestos a las exportaciones.
5 . La libertad de importar, con la eliminación de las prohibiciones, cuotas, licencias, y la aplicación de un programa arancelario de reducción gradual en un período de 5 años.
6 . La libertad de las tasas de interés y la aplicación de la reforma financiera que abre el sector a la competencia interna y externa.
7 . La liberalización de los alquileres y la eliminación del control que afectaba la posibilidad de la colaboración de la construcción privada para contribuir a eliminar la escasez de viviendas.
8 . La eliminación de las tarifas políticas de los servicios públicos.
9 . La eliminación de los subsidios y las protecciones excesivas para ciertos sectores privilegiados de la economía que distorsionaban la misma.
10. La libertad de contratación de los salarios sobre las bases de los salarios establecidos como mínimos por el Estado.
11. La libertad para las inversiones extranjeras
12. La libertad para la transferencia de tecnología en un marco que promueva y no obstaculice este movimiento fundamental para la modernización de la economía argentina.
Un modelo recurrente
Consagraron la libertad de precios, excepto para los salarios, que fueron congelados, muy similar al plateo del gobierno actual, que estableció la libertad de precios mientras que los salarios están controlados por paritarias acotadas a porcentajes mínimos, muy lejos de conservar el poder de compra de los trabajadores. La libertad de importaciones, también.
Es un modelo que siempre pugna por volver a imponerse. ¿Los beneficiarios? Siempre los mismos, los representantes del poder económico. ¿Los perjudicados? Siempre el mismos: el pueblo trabajador, sea como sea que trabaje.
Este esquema se ha repetido en 1976-83, en 1990-2001, en 2015-2019 y desde 2023 hasta hoy.
Los nombres ejecutores: Videla-Martínez de Hoz; Menem-Cavallo; Macri-Caputo; Milei-Caputo.
Resistencia a los embates reaccionarios
Los argentinos y argentinas han opuesto resistencia en forma permanente desde 1955 a que se instale y permanezca el viejo proyecto de la oligarquía conservadora, a veces –muchas- avalada por una fallida burguesía industrial.
Esa resistencia le permitió subsistir a la famosa “clase media” que tanto distingue a Argentina del resto de las economías latinoamericanas. La resistencia a la meta de ese 80% de pobres y 20% de ricos que tienen los modelos neoliberales para las economías satélites y que se está tratando de imponer nuevamente.
Baste como ejemplo gráfico recordar que el mismo día del golpe cívico militar de marzo de 1976, el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó un crédito de 110 millones de dólares, aun antes de que las autoridades fueran reconocidas por ningún país del mundo.
¡Todos estos hechos, más las aberraciones del genocidio cometidas por la Junta Militar de entonces debieran también formar parte del Nunca Más!
Necesitamos ejercer la Memoria y la Verdad para no olvidar viejos proyectos que a lo largo de nuestra historia intentaron profundizar las desigualdades sociales de nuestra Patria.
Son lobos… disfrazados de corderos. ¡No son nuevos! Son los mismos viejos postulados para que los ricos sean cada vez más ricos, para que los pobres sean cada vez más pobres, para eliminar las posibilidades de movilidad social y apropiarse de nuestros recursos naturales, incluidos la tierra y el agua.
Por Graciela Treber



