El consumo masivo —que agrupa ventas de productos básicos como alimentos, artículos de limpieza, higiene y bienes de necesidad cotidiana— registró en febrero de 2026 una caída interanual de 3,4%, según el informe mensual de la consultora Scentia. Este descenso representa la peor caída en un año, profundizando la retracción que ya se había observado en enero y marcando una preocupación extendida para hogares, comercios y sectores productivos vinculados a la demanda interna.
El dato es especialmente llamativo porque se trata del cuarto febrero consecutivo con retrocesos interanuales —en 2023 cayó 1,1%, en 2024 fue 2,6% y en 2025 registró 3,8%— lo que indica una tendencia prolongada de debilidad en las ventas de productos esenciales.
📉 Qué muestran los datos y cómo se comportaron los distintos canales de venta
🛒 Caída generalizada
La caída del 3,4% no fue aislada: prácticamente todos los canales tradicionales mostraron resultados negativos en febrero:
- Grandes supermercados: retrocedieron 5,9% interanual, siendo el sector más afectado.
- Autoservicios independientes: bajaron 3,8%, afectando a los comercios de barrio.
- Mayoristas: descendieron 3,6%, lo que puede anticipar más caída en minoristas durante marzo.
- Farmacias: también sufrieron una baja significativa de 2,9% en ventas totales.
- Almacenes y kioscos (segmento K+T): registraron caída de 1,9%.
📈 La excepción digital
El comercio electrónico fue el único canal que no retrocedió: las ventas online crecieron un 26,5% interanual, aunque sigue representando una porción minoritaria del consumo total, lo que limita su capacidad de compensar la caída de los formatos tradicionales.
📊 Comparación intermensual
Además, al comparar febrero con enero de este año, el consumo masivo cayó un 6,3%, lo que refleja no solo la dinámica interanual sino también la ausencia de recuperación estacional que suele ocurrir tras el arranque del año. Parte de este descenso se atribuye a que febrero tiene tres días menos y dos feriados de Carnaval, un factor que usualmente reduce la actividad comercial.
🔍 Causas de la retracción: inflación, ingresos y poder de compra
📌 Inflación persistente
La caída sostenida del consumo ocurre en un contexto donde la inflación sigue siendo elevada y persistente, lo que erosiona el poder adquisitivo de los salarios y reduce la capacidad de compra de las familias. Las últimas mediciones oficiales dieron cuenta de aumentos de precios mensuales en torno al 2,9% en enero y febrero, una cifra que, aunque menor que en años anteriores, todavía supera la capacidad de recuperación de ingresos.
📌 Contracción de ingresos reales
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que los salarios registrados reales cayeron 0,9 puntos porcentuales, ya que los aumentos salariales no alcanzaron a compensar la inflación. Esto profundiza la pérdida de poder de compra y obliga a las familias a ajustar gastos y priorizar compras básicas, reduciendo el consumo de bienes no esenciales.
📌 Menor demanda agregada
La contracción del consumo masivo se suma a otros indicadores de demanda agregada debilitada. Por ejemplo, mediciones complementarias muestran que las ventas minoristas y de servicios también han mostrado cifras negativas, lo que refuerza la lectura de un mercado interno bajo presión. Información oficial de índices de comercios generales y de la Cámara Argentina de Comercio también indica tendencias negativas en las ventas.
Qué implica para la economía real
La caída del consumo masivo no es solo una cifra aislada de ventas: tiene efectos multiplicadores para la economía:
📌 Sector productivo afectado
La baja en consumo golpea directamente a productores, distribuidores y minoristas, especialmente en sectores como alimentos, limpieza, higiene y productos de primera necesidad. Cuando las ventas caen, las empresas reducen su producción, lo que puede generar menos ingresos, menos inversiones y, en algunos casos, despidos o suspensiones.
📌 Empleo en riesgo
Los supermercados, mayoristas y autoservicios son grandes generadores de empleo, tanto directo como indirecto. Una menor facturación puede traducirse en reducción de jornadas laborales, menos contrataciones o congelamiento de salarios reales, lo que a su vez afecta aun más el consumo y crea un círculo de retroalimentación negativa.
📌 Cadenas de pago y presión en rubros conexos
La caída de ventas también impacta proveedores y pymes de sectores complementarios —como logística, servicios y manufactura de bienes finales— que dependen del flujo económico generado por el consumo masivo. Esto puede llevar a problemas en la cadena de pagos y quiebras de pequeñas empresas. Estudios previos con indicadores similares mostraron la caída del índice de consumo presionando otros sectores productivos.
📊 Tendencias y proyecciones para 2026
Los analistas que siguen este indicador advierten que la mala dinámica en febrero puede traducirse en un primer trimestre débil para la economía, con riesgos de que la caída del consumo continúe si no hay mejoras en los ingresos reales o condiciones económicas que lo reactiven.
Además, la combinación de inflación persistente, salarios sin recomposición real y aumento de precios de bienes esenciales (incluidos combustibles, transporte y servicios) puede profundizar la retracción para marzo y los meses siguientes, en particular cuando se contrastan contra datos relativamente más altos del año pasado.
✔️ El consumo masivo en Argentina registró en febrero de 2026 una caída interanual de 3,4%, su peor resultado en un año.
✔️ La retracción afectó a casi todos los canales de venta tradicionales, desde grandes supermercados hasta farmacias y autoservicios de barrio.
✔️ El único canal que creció fue el comercio electrónico, aunque representa una porción minoritaria del consumo total.
✔️ El impacto refleja una pérdida de poder adquisitivo por inflación persistente y salarios reales debilitados.
✔️ La caída sostenida del consumo tiene efectos negativos en el sector productivo, el empleo y la demanda agregada.
Fuente: El Destape



