Se trata de trabajadores que hoy gestionan compras, sueldos y demás para sus 14 hipermercados en el país que ingresarán en un período de transición. A diferencia del personal que cumple tareas en las grandes superficies (unos 1.670 agentes), este no será absorbido por La Anónima.
El 18 de marzo, Grupo Libertad y la cadena de supermercados La Anónima anunciaron un acuerdo mediante el cual la compañía con oficinas centrales en Córdoba vende la mayor parte de su operación supermercadista a la firma de origen patagónico.
En concreto, La Anónima adquiere parte del fondo de comercio de la división de Hipermercados de Grupo Libertad: se hace de 12 de sus 14 hipermercados en nueve provincias; y de un centro de distribución. El paso incluye las cuatro grandes superficies ubicadas en Córdoba: Rodríguez del Busto, General Paz, Paseo Rivera y Avenida Sabattini.
Libertad, por su parte, conserva los inmuebles y se focaliza en su negocio de alquileres comerciales (real state), manteniendo la operación y propiedad de todos sus paseos.
Al anunciarse la novedad, Grupo Libertad destacó que el acuerdo con La Anónima incluye el traspaso a esa cadena de origen patagónico del total del personal que trabaja dentro de los 12 hipermercados vendidos: unos 1.670 empleados en todo el país. Los mismos serán transferidos respetando sus actuales condiciones (salarios, antigüedad, etc.), subrayaron voceros de la cadena.
Pero conocida la noticia de la venta, distintos trabajadores del área administrativa de la empresa hoy en manos del grupo salvadoreño Calleja reclamaron a través de redes sociales por la pérdida de sus puestos. “Nosotros no seremos transferidos como quienes trabajan en los híper. Ya se nos anunció que quedaremos desvinculados”, señaló a La Voz uno de los empleados con larga antigüedad
Despidos en administración
Testimonios de los propios empleados y de fuentes no oficiales con vínculos con Libertad coinciden en que el personal que sería despedido es el que integra el área administrativa abocada a la gestión de los hipermercados: manejan la relación con proveedores, el personal, liquidan los sueldos, etc.
Se trata de una estructura basada en Córdoba (aquí siempre estuvo la casa central de Libertad) que administra la unidad hipermercados para todo el país.
En total, serían unos 80 los trabajadores desvinculados, con posibilidad de llegar hasta 100. Aunque comentarios extraoficiales señalaron que el número preciso quedará determinado a lo largo de la transición de tres meses (hasta el 31 de mayo) que se dieron Libertad y La Anónima para completar el pase de timón de los híper.
Trascendió que Libertad comenzó a comunicar el cese a los trabajadores y aseguró que cumplirá con lo establecido por ley: pago de indemnizaciones, preaviso y otros items. El objetivo explicitado por la compañía es acordar los ceses laborales.
Muchos de ellos, previsiblemente, se encuentran muy preocupados por quedar sin trabajo en un contexto de suba del desempleo y deterioro del mercado de trabajo.
Trascendió que el motivo esgrimido por Libertad es que el comprador de los supermercados, una cadena con 171 sucursales y casa central en Buenos Aires, ya cuenta con estructura administrativa para cubrir las tareas administrativas.
Por ello –argumentaron fuentes vinculadas a la empresa– estos trabajadores no serán absorbidos como sí los 1.670 empleados que revisten dentro de las grandes superficies. Durante el proceso de transición, y luego de cesar su vínculo laboral con Libertad, algunos podrían ser reincorporados; pero a completo criterio y decisión de La Anónima.
Libertad sí conservará en Córdoba la nómina de administrativos y personal que trabaja con su negocio de alquileres comerciales, un grupo menos numeroso que el que gestionaba los hipermercados.
Los trabajadores que serán despedidos se desempeñan en su gran mayoría fuera de convenio colectivo (mandos medios y administrativos), lo que significa que las negociaciones se hacen sin la intermediación de un sindicato. Los sí encuadrados, en tanto, integran por su tipo de tarea la nómina de los que tendrán continuidad laboral con La Anónima.
El traspaso de las 14 grandes superficies es una operación de gran escala que generará, es de esperar, subas y bajas de proveedores y otros agentes asociados hoy a la cadena con base en Córdoba.
Meses de achique
El proceso de achique de estructura en Libertad lleva varios meses. Ya sea motivado por la reducción de rentabilidad o con el fin de mejorar márgenes en su negocio supermercadista con el fin de encontrarle comprador, Grupo Calleja venía reduciendo personal y acotando escala en distintas plazas.
Fueron noticia los despidos que dispuso durante enero en sus hiper de San Juan y de Posadas (Misiones) y el cierre total de Fresh Market en febrero, un formato original con el que había desembarcado en el shopping DOT de Buenos Aires hace dos años. La nómina de arranque de esa boca fue de unas 90 personas.
Empleados de la cadena señalaron que en Córdoba se abrieron retiros voluntarios en 2025, y se produjeron algunas desvinculaciones en distintas áreas.
Por entonces, desde el Grupo explicaron que el repliegue se debía a la pérdida de rentabilidad de la unidad supermercadista; una erosión que contrastaba con el desempeño muy superior de toda su vertical real state. Ese, el negocio de alquileres comerciales en la gran superficie de metros cuadrados que la compañía salvadoreña posee en el país, será desde ahora el foco del grupo.
Del negocio supermercadista, por ahora conserva los hipermercados de Mendoza y Chaco; no incluidos en el acuerdo con La Anónima.
Fuente: La Voz Del Interior


