La decisión del Gobierno nacional de concesionar por 30 años la Unidad Turística Chapadmalal —un histórico complejo turístico y social ubicado cerca de Mar del Plata— encendió una fuerte alarma entre quienes trabajan allí y sus familias. El anuncio, que fue defendido oficialmente como una medida para “atraer inversión privada y mejorar la calidad del servicio”, se encontró con una profunda preocupación por parte de los empleados, que temen perder no solo su fuente de ingresos sino también su lugar de residencia y la continuidad de un proyecto con raíces históricas y sociales profundas.
🧑👩👧 60 familias en la cuerda floja: empleo, vivienda y futuro incierto
Para al menos 60 familias que dependen directamente del funcionamiento de Chapadmalal, el anuncio de privatización se traduce en incertidumbre laboral y angustia social. Muchos de los trabajadores viven en el mismo predio o en zonas cercanas porque su estabilidad económica y habitacional está ligada a esa actividad turística. Ellos advierten que la concesión del complejo al sector privado podría implicar el despido total del personal que actualmente presta servicios allí, sin un plan de transición claro ni garantías sobre su continuidad laboral.
Desde la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), delegación General Pueyrredon, se calificó la medida como una “venta de humo”, y se denunció que la totalidad de los empleados se encuentran en un limbo administrativo desde marzo del año pasado, cuando la gestión del predio fue absorbida por la Jefatura de Gabinete de Ministros. El sindicato sostiene que hasta el momento no hubo respuestas oficiales concretas sobre qué pasará con sus puestos de trabajo.
📍 El estado actual del complejo y las operaciones turísticas
El Complejo Chapadmalal tiene una capacidad para alojar entre 4.000 y 5.000 visitantes por quincena, lo que lo convierte en uno de los polos más importantes del turismo social en el país. Sus instalaciones incluyen múltiples hoteles, bungalows, espacios de recreación, centros asistenciales, cine-teatro, capilla y galerías comerciales. Sin embargo, según denuncian los trabajadores, actualmente el turismo social se encuentra prácticamente paralizado, generando una profunda angustia entre quienes ven cómo la actividad cotidiana del complejo se deteriora mientras se decide su futuro.
🏛️ Historia del Complejo: un proyecto social con raíces profundas
El origen de Chapadmalal se remonta al año 1945, mediante el decreto que promovió su creación como una ciudad balnearia inclusiva impulsada por la Fundación Eva Perón. La idea inicial fue garantizar acceso al turismo para trabajadores y sus familias, con prioridad para grupos tradicionalmente vulnerables como niños, adultos mayores y personas con discapacidad, provenientes de todo el país.
A partir de esa iniciativa, el complejo se consolidó con:
- Nueve hoteles y 19 bungalows,
- Edificios administrativos y de servicios,
- Espacios de esparcimiento y recreación comunitaria.
En sus mejores tiempos, la infraestructura incluso era autosuficiente: contaba con campos de cultivo, hoteles, granja, panadería y otros servicios complementarios. Esa estructura convirtió a Chapadmalal en un polo de empleo y desarrollo regional en décadas pasadas.
🧱 Patrimonio histórico en juego
En 2013, el complejo fue declarado Monumento Histórico Nacional, reconocimiento que subraya su valor arquitectónico y social. Pese a ello, el Gobierno actual sostiene que el Estado “no debe gestionar hotelería ni competir en sectores donde no tiene ventajas claras frente al sector privado”. Esta postura, que ha impulsado la concesión, genera un fuerte contraste entre la consideración histórica del lugar y su futura administración.
⚠️ ¿Qué está en disputa?
El proceso de privatización, que avanzó con el traspaso de responsabilidad a la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), plantea una serie de cuestiones clave que alimentan el debate y la resistencia:
📌 Empleo vs. eficiencia privada
Mientras el Gobierno enfatiza la necesidad de modernizar y hacer viable económicamente al predio, los trabajadores advierten que ese proceso podría significar la desaparición de empleos estables y el reemplazo por modalidades de trabajo precarizadas o tercerizadas.
📌 Habitación y vida comunitaria
Gran parte del personal vive en viviendas dentro del propio complejo, por lo que las amenazas de despido también implican riesgo de pérdida de lugar donde habitan y sus vínculos comunitarios.
📌 Debate sobre derechos sociales
El conflicto pone en tensión dos visiones: una de eficiencia productiva y otra de protección de derechos laborales y sociales. Para muchos trabajadores, Chapadmalal no es simplemente un lugar de trabajo, sino un símbolo de acceso social al turismo y a la recreación popular.
📊 Repercusiones locales y sindicales
Desde la UPCN y otras organizaciones gremiales se ha expresado una fuerte crítica al manejo del proceso, que consideran opaco y sin participación real de quienes trabajan allí. Los representantes sindicales advierten que:
- Se vive una gran incertidumbre sobre el futuro laboral de las familias.
- No hay definiciones claras sobre garantías de mantenimiento de empleo.
- Carecen de información detallada sobre los términos de la concesión y su impacto socioeconómico.
Además, señalan que el clima de “abandono” se refleja en la operatividad diaria: hay menos actividad turística, servicios reducidos y una percepción general de que el lugar está siendo desmantelado antes de la transferencia definitiva.
📌 Tensiones sociales en un contexto más amplio
Este conflicto no se da en un vacío: la privatización de bienes y servicios públicos ha sido un tema recurrente en la agenda política y social en Argentina en los últimos años. La situación en Chapadmalal remite a discusiones más amplias sobre:
✔️ Modelos de gestión pública vs. privada
✔️ Protección de empleos en contextos de cambios estructurales
✔️ Derechos laborales y comunitarios ante decisiones de política económica
✔️ El rol del Estado en sectores con valor social y patrimonial
Para muchos actores sociales, el caso Chapadmalal se vuelve síntoma de problemas más profundos sobre cómo se gestionan recursos, bienes histórico-culturales y relaciones laborales en el país.
💬 Voces desde el complejo
Trabajadores y representantes hieren que:
“Estamos defendiendo nuestras áreas de trabajo y la continuidad en un momento muy difícil, donde no tenemos un panorama claro a futuro.”
Este tipo de testimonios reflejan no solo una preocupación por el empleo sino también por la identidad, historia y sentido de pertenencia de quienes han dedicado años de vida al servicio del complejo.
Varios escenarios se discuten a medida que avance el proceso de concesión:
✔️ Negociación con el sector privado para incluir cláusulas de mantenimiento de empleo
✔️ Planes de reconversión laboral para el personal afectado
✔️ Debate público ampliado con participación sindical y comunitaria
✔️ Acciones legales o administrativas para proteger derechos laborales o patrimonio histórico
La complejidad del conflicto y las distintas dimensiones involucradas hacen que se trate de un caso que puede tener repercusiones políticas, sociales y judiciales en el mediano plazo.
👉 La concesión por 30 años de Chapadmalal generó un clima de incertidumbre y alarma entre trabajadores y sus familias.
👉 Cerca de 60 familias dependen de la continuidad laboral y habitacional vinculada al complejo.
👉 El anuncio oficial fue defendido como medida de modernización, pero trabajadores lo consideran amenaza de despidos y precarización.
👉 Esta situación evidencia tensiones entre visión de mercado y reparos sociales, en un ámbito con fuerte historia y valor patrimonial.
Fuente: El Destape


