Heimir Hallgrímsson, el DT islandés que le empató a Argentina en Rusia 2018, complementa sus roles como entrenador y odontólogo y busca volver al Mundial.
Esa emoción que nos invade a la mayoría de los seres humanos cuando un diente nos molesta y hay que ir a tratarlo (temor que a veces hace mutar su “m” por una “rr”) es uno de los principales escenarios que el islandés Heimir Hallgrímsson ha convertido en aprendizaje y herramienta para su labor en el fútbol. El actual entrenador de la Selección de Irlanda, quien combina su hacer deportivo con su trabajo como dentista, ha señalado en varias oportunidades que aquel miedo que irradia su profesión en sus pacientes le ha enseñado múltiples modos de aproximarse a ellos y que esa impronta multifacética es una habilidad valiosa como conductor de un plantel futbolístico. Con esa peculiar arma bajo su manga y otras tantas que conforman su paradigma como técnico, Hallgrímsson guiará este jueves a sus dirigidos en el partido más importante desde su llegada al combinado verde: enfrentarán a República Checa desde las 16.45 (transmite Disney+ Premium) con el objetivo de vencer y asegurarse un lugar en una de las finales del repechaje de la UEFA que clasificará a su ganador al Mundial.
Hallgrímsson acompañaba a un amigo a inscribirse a odontología y decidió anotarse con él por si acaso y, eventualmente, cambiar de carrera después. Nunca lo hizo y todo lo que sucede adentro de una boca se convirtió en su profesión, del mismo modo que aquello que sucede adentro de un campo de juego. “Es inusual que un entrenador tenga otra profesión o un título universitario”, contó el DT de Irlanda, a quien le aconsejaron durante su cursada para obtener la licencia de técnico que no dijera que era dentista. Él no hizo caso: “Nunca pensé que la educación pudiera hacerme daño. Estoy orgulloso de ser dentista”, se sinceró una vez. “Nadie diría nada si me pasara el día jugando al golf, pero es raro si ejerces la odontología”, aseguró en diálogo con The Irish Sun.
“Muchos jugadores tienden a convertirse en entrenadores. En Islandia no es así: ser entrenador no da para vivir a tiempo completo, así que normalmente se compagina con otra actividad. Yo opté por la universidad, me hice dentista y abrí una clínica, pero siempre a la par de mi trabajo con el de entrenador. Si eres entrenador y dentista, deberías centrarte en la odontología. En Islandia se gana más que siendo entrenador”, reveló en aquella entrevista.
Esa otra faceta de su vida, ha explicado Hallgrímsson, se complementa más que bien con sus labores en el fútbol. «Ya sabes cómo es en la consulta del dentista -reflexionó el DT de 58 años en diálogo con The New York Times-. Algunos le tienen mucho miedo. A otros les da igual. Otros se quedan dormidos. Hay que tratar a cada paciente de forma diferente, adaptarse a su personalidad, y lo mismo ocurre con los futbolistas. Puedes gritarle a uno, pero tienes que tener cuidado con cómo te diriges a otro».
Posiblemente esas dimensiones de su perfil odontológico fueron valiosas para Hallgrímsson en algunos de sus logros más importantes como DT. Sus escenas de mayor disfrute con el fútbol lo enlazan al seleccionado de su país, Islandia, que dirigió durante siete años entre 2011 y 2018. Sentado en el banquillo junto al sueco Lars Lagerbäck, con quien conformaba entonces la dupla técnica del combinado nórdico, fue parte de una enorme hazaña de su seleccionado en la Eurocopa 2016, cuando sus dirigidos eliminaron del torneo a Inglaterra en los octavos de final, tras revertir el marcador del encuentro y vencerla por 2-1. En aquellas horas de desconcierto para su fútbol, los medios ingleses definieron aquella caída como una de las más humillantes del seleccionado y el medio The Guardian incluso señaló que se trataba de “un resultado comparable a la derrota ante Estados Unidos en la Copa del Mundo de 1950“. El exfutbolista Gary Lineker fue tan sincero como ácido con el tuit que publicó aquel día: ”La peor derrota de nuestra historia. Inglaterra vencida por un país con más volcanes que futbolistas profesionales. Bien jugado Islandia“.
Aquella primera participación en la Euro de los islandeses llegó hasta cuartos de final: Francia, el local de aquella edición, los superó en esa instancia por 5-2 y le puso fin a la aventura de aquel equipo que se retiró con los honores de haber estado entre los ocho mejores seleccionados europeos y de haber sido la gran revelación del torneo en su debut. No pasó demasiado tiempo entre aquella destacada actuación y el salto futbolístico que vendría después. Tras superar por 2-0 a Kosovo en la última fecha de las Eliminatorias Europeas, el combinado conducido ya en solitario por Hallgrímsson alcanzó el punto más consagratorio de su historia futbolística al conquistar su clasificación al Mundial de Rusia 2018. Aunque Curazao se convertirá en la nación más pequeña del mundo en participar en la cita más importante del fútbol -con su boleto asegurado para la Copa del Mundo que se viene en Estados Unidos, México y Canadá-, aquel 9 de octubre de 2017 fue Islandia el país que alcanzó entonces ese honor.
El camino que construyó aquella Islandia de Hallgrímsson rumbo a Rusia fue notable: ganó su grupo en las Eliminatorias con 22 puntos (fueron dos derrotas, un empate y siete victorias, incluido el triunfo por 1-0 sobre la destacada Croacia de Luka Modrić) y así pudo conseguir su primer boleto mundialista, que se le venía negando en sus anteriores once intentos clasificatorios consecutivos entre 1974 y 2014. Aunque la fiesta de sus entonces cerca de 350 mil habitantes se truncó en la fase de grupos de la cita rusa, su seleccionado no solo evadió derrotas catastróficas sino que se dio el lujo de empatarle al favorito de su zona y uno de los grandes del fútbol mundial. En su debut mundialista, Islandia igualó 1-1 con la Argentina entonces conducida por Jorge Sampaoli y, además de ilusionar a los suyos en esa fecha inicial en Moscú, encendió las alarmas en nuestro país con un resultado que fue apenas un indicio del caótico capítulo albiceleste en Rusia.
Hoy la historia es otra. El presente de la vida del DT islandés dejó a su seleccionado natal en el pasado y a su otra profesión en pausa. Luego de guiar a sus actuales conducidos hasta la segunda posición del Grupo F que ganó Portugal en las Eliminatorias de la UEFA (Irlanda cosechó 10 puntos, con tres triunfos, un empate y dos derrotas), desde la asociación irlandesa de fútbol le renovaron el contrato a Hallgrímsson hasta 2028. El entrenador que en su paso por el combinado islandés apeló astutamente a los hinchas para conseguir un fuerte respaldo para su plantel -se reunía con ellos y les revelaba las formaciones y las tácticas de los partidos antes que a nadie, consiguiendo un apoyo masivo y cambiando la cultura del fanatismo futbolero de su país- tiene por delante ahora el repechaje final rumbo al Mundial. De ganar, Irlanda podría volver a la cita más importante del fútbol después de 24 años de su última actuación allí. Por ahora, el jueves espera República Checa, el primer paso. La ilusión de las fanáticas y los fanáticos irlandeses está intacta: confían en sus jugadores y también en este entrenador, quien quizás los sorprendió al principio pero luego se ha ido luciendo mientras complementa su pasión deportiva con una profesión inédita para el mundo del fútbol.
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