Mercados, rumores y “operaciones sospechosas” alrededor de las decisiones de Trump sobre Irán

trump y guillemo moreno
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En plena guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, las palabras del presidente Donald Trump se han convertido en uno de los principales motores de volatilidad en los mercados energéticos. Y, según revelan varios medios, cada vez resulta más difícil ignorar un patrón: movimientos de cientos de millones de dólares en derivados del petróleo y otras apuestas financieras minutos antes de que el presidente publicara mensajes que hundieron el precio del crudo y dispararon las bolsas.

El mandatario estadounidense subrayó en varias ocasiones que Washington ha mantenido conversaciones con la República Islámica. Por su parte, la Cancillería iraní señaló que no existe ningún diálogo en curso.

El lunes por la mañana, Trump sorprendió a los mercados con un mensaje en Truth Social, en el que aseguraba que se habían mantenido “muy buenas y productivas conversaciones” con Irán para una “una resolución completa y total” de las hostilidades. El giro era brusco: solo dos días antes había amenazado con “aniquilar” las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz en 48 horas.

Esto se produjo mientras la guerra entraba en su cuarta semana; el estrecho de Ormuz, por donde pasaba el 20 % del petróleo y GNL del mundo, estaba prácticamente cerrado, y el crudo Brent había llegado casi a 120 dólares.

La reacción fue inmediataSegún la BBC, el precio del petróleo se desplomó con rapidez —el WTI llegó a situarse en torno a 84 dólares el barril— y las bolsas repuntaron. CBS detalla que el Dow Jones llegó a subir más de 1.000 puntos tras el mensaje.

Lo llamativo es lo que ocurrió justo antes de ese anuncio: en la Bolsa de Nueva York de Materias Primas (Nymex) se registraron 734 contratos de futuros de WTI; luego, el volumen se disparó a 2.168 contratos, unos 170 millones de dólares en valor nominal. En el mismo intervalo, los contratos de Brent pasaron de 20 a más de 1.650, unos 150 millones de dólares adicionales.

En total, según el análisis de Financial Times, alrededor de 6.200 contratos de Brent y WTI, con un valor nominal de unos 580 millones de dólares, cambiaron de manos entre las 06:49 y las 06:50. Bloomberg y CBS señalan que el volumen medio en ese tramo horario, en los cinco lunes anteriores, rondaba solo los 700 contratos.

Axios ha descrito este fenómeno como “una epidemia de operaciones sospechosas” alrededor de las decisiones más trascendentes de Trump, no solo sobre Irán. 

Medios indican que Donald Trump es consciente del impacto del crudo en su economía y en su base electoral.

Si bien un día dice que los precios altos son un “pequeño precio a pagar”, después promete que “caerán por debajo de antes”.

De igual modo, amenazó con destruir centrales iraníes y lanzó un ultimátum sobre el estrecho de Ormuz, sabiendo que eso empujaba el petróleo al alza. Pero, al siguiente día, lanzó, sin previo aviso, mensajes de “guerra muy avanzada” o “conversaciones muy productivas” que el mercado interpretó como señal de fin cercano del conflicto, lo que provocó caídas inmediatas del crudo.

“Bastante para lanzar una investigación”

Varios especialistas citados por medios consideran que la secuencia, al menos, merece ser analizada. La sospecha central es sencilla: alguien que supiera que el presidente iba a anunciar un mensaje de distensión —capaz de hundir el crudo y disparar las bolsas— habría tenido una oportunidad de obtener beneficios instantáneos a gran escala.

Así, Mukesh Sahdev, analista jefe de petróleo de XAnalysts, expresó que todo parece “anormal”, ya que “en aquel momento, no había indicios de que se estuvieran manteniendo conversaciones serias entre Estados Unidos e Irán”, por lo que apostar tanto dinero a la caída del precio del petróleo “suscita dudas“.

Para Stephen Piepgrass, abogado especializado en futuros en Troutman Pepper, el salto de volumen es “suficiente para levantar cejas e iniciar una investigación sobre qué hubo detrás”.

“Manipular mercados”: negación inmediata de Irán

La particularidad de este episodio es que, como subrayan medios, no había previsto ningún anuncio relevante: ni datos macroeconómicos, ni comunicados oficiales. Paul Krugman, economista y Nobel, lo resumió: los movimientos serían “inexplicables” salvo por una explicación obvia “alguien cercano a Trump sabía lo que iba a hacer y explotó esa información privilegiada para lograr enormes beneficios instantáneos”.

La situación se volvió aún más extraña cuando, horas después del mensaje, la Cancillería iraní negara la existencia de un diálogo en curso con el país estadounidense, afirmando que las declaraciones del mandatario se enmarcan en “intentos por reducir los precios de la energía y ganar tiempo para implementar sus planes militares”.

En este contexto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, calificó los supuestos contactos de “noticias falsas para manipular los mercados financieros y petroleros y salir del atolladero en el que se encuentran atrapados EE.UU. e Israel”. El desmentido de Teherán hizo que el petróleo rebotara al alza.

Un patrón más amplio: apuestas políticas y otros episodios

El caso del lunes se inserta en una serie de operaciones “oportunas” ligadas a decisiones de política exterior: en la plataforma de predicción Polymarket, un operador bajo el alias Magamyman ganó cerca de 600.000 dólares apostando sobre el momento de los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán; otro usuario ha acumulado 967.000 dólares en apuestas relacionadas con Irán, con una tasa de aciertos superior al 93 % en operaciones de más de 10.000 dólares.

La BBC señala, además, que, en otros episodios recientes ligados a la guerra de Irán, los mercados han mostrado movimientos bruscos de petróleo y bolsa cada vez que surgían rumores o esperanzas de alto el fuego, lo que crea un terreno fértil para la especulación.

Jill Schlesinger, analista de CBS y exoperadora en el mercado de opciones, recuerda que el abuso de información privilegiada (‘insider trading’) mina la confianza en la integridad de los mercados, y pone en duda que los supervisores abran una investigación a fondo, entre otras cosas porque Trump ha defendido históricamente un entorno regulatorio menos estricto.

Axios subraya que, por el momento, no hay pruebas de que Trump conozca estas operaciones ni de que altos cargos estén implicados, pero sitúa estos episodios en un contexto más amplio: una presidencia marcada por negocios e inversiones de aliados, donantes y familiares en sectores directamente sensibles a las decisiones de la Casa Blanca, y por un debilitamiento de la capacidad institucional para perseguir delitos financieros, con decenas de acciones de supervisión canceladas.

El portal resalta que la iniciativa de criptomonedas de la familia Trump ha generado miles de millones, mientras que los hijos de Trump, Eric y Donald Jr., han invertido en empresas de drones que compiten por contratos con el Pentágono. Jared Kushner, yerno de Trump y uno de sus enviados a Irán, busca recaudar miles de millones para su fondo de capital privado de los gobiernos del golfo Pérsico involucrados en la guerra.

La Casa Blanca, en declaraciones a Axios, niega cualquier conflicto de interés, asegurando que el presidente “no participa en negocios que puedan afectar sus responsabilidades constitucionales” y que ejerce sus funciones “de forma ética”.

Fuente: RT

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