En el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, a 50 años del golpe de Estado cívico militar, Teresa Laborde Calvo, referente de derechos humanos e hija de Adriana Calvo -la primera testigo en el histórico Juicio a las Juntas-, volvió a poner el foco en la necesidad de sostener la memoria desde los hechos frente al avance de discursos negacionistas.
“Parece que hay que volver a explicar, pero no. Ya lo hicieron mi mamá, los sobrevivientes, las Madres, las Abuelas”, planteó en diálogo con Tomás Méndez en Mejor que mañana por Radio 750.
“Yo empezaría con los datos, porque dato mata relato, porque quieren volver a instalar que los 30.000 eran todos guerrilleros tira bombas y los datos son contundentes”, señaló.
“Les quiero preguntar que me den nombre y apellido de las personas que aún creen que hay que hacerles juicio. Que me hagan un listado de los atentados, de los responsables y de qué pasó con ellos”, enfatizó.
“Lo que te vas a dar cuenta es que están todos desaparecidos. Ellos, sus hermanos, sus hijos, sus amigos. Pero ya desde la Triple A, en el gobierno de Isabel Perón”, remarcó.
“No fue una guerra, fue terrorismo de Estado, porque el 24 de marzo de 1976 estos grupos guerrilleros ya estaban completamente reducidos, no tenían poder de fuego”, sentenció.
“Los 30.000 que se llevaron eran, en su gran mayoría -un 80 por ciento-, gente comprometida con los derechos de los trabajadores, de las infancias, con la docencia. Era gente empática que quería que todos tuviéramos las mismas oportunidades”, sostuvo.
En esa línea, desarmó otra idea instalada: “Los 30.000 militaban, pero las únicas armas que tenían eran los libros o las leyes. Si podían militar, lo hacían sin utilizar un arma, con la alfabetización”, dijo.
“Fue tan cruento porque acá la comunidad estaba organizada, no como en otros países. Los gremialistas de verdad representaban a los trabajadores, se la jugaban, enfrentaban al patrón y conseguían derechos”, aclaró, diferenciando los procesos militares en la región.
Por último, advirtió sobre una nueva forma de relato falso en torno la circulación de fake news en tiempos digitales. “Vamos con los datos, porque es muy peligroso lo que están haciendo, sobre todo en una época donde prolifera la Inteligencia Artificial”, alertó.
“Es una falsificación de la historia y debería estar prohibido, porque los pibes que vienen atrás le van a preguntar a la IA y les va a decir eso”, concluyó.
Fuente: pAGINA 12



