En la provincia de Santa Cruz, el malestar sindical escaló a un punto crítico y amenaza con afectar la actividad productiva de toda la región. Trabajadores vinculados al puerto de San Julián advirtieron que podrían paralizar completamente las operaciones como respuesta a las políticas implementadas por el gobierno provincial.
El conflicto está encabezado por el Sindicato de Guincheros, que denuncia una serie de decisiones oficiales que, según afirman, perjudican directamente la actividad portuaria y el empleo local. Entre los principales cuestionamientos se encuentra el sistema de permisos de pesca, que —según explican— permite que los buques operen en otros puertos, dejando sin trabajo efectivo a los trabajadores de San Julián.
Los gremios hablan de “desidia oficial” y de promesas incumplidas por parte de la administración del gobernador Claudio Vidal. En ese sentido, advierten que la política actual está transformando al puerto en un espacio meramente administrativo, sin movimiento real de cargas ni generación de empleo.
La tensión crece ante la falta de respuestas concretas por parte del gobierno provincial. Desde el sector sindical aseguran que la paciencia de los trabajadores está llegando a su límite y no descartan avanzar con medidas de fuerza que podrían extenderse a otros puertos de la provincia.
Este conflicto pone en evidencia el delicado equilibrio entre políticas productivas, administración de recursos y sostenimiento del empleo en regiones altamente dependientes de actividades específicas como la pesca.



