En el marco de una sesión especial realizada a días de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, legisladores de distintos bloques protagonizaron un fuerte debate luego de que representantes de La Libertad Avanza intentaran reabrir la discusión en torno a la llamada teoría de los dos demonios.
La iniciativa generó un amplio rechazo dentro del recinto, donde diputados de diversas fuerzas políticas respondieron con discursos centrados en la defensa de las políticas de memoria, verdad y justicia, construidas en Argentina desde el retorno de la democracia.
El debate tuvo lugar durante una sesión especial vinculada a la conmemoración del golpe cívico-militar, en la que participaron representantes de casi todos los espacios políticos.
En ese contexto, el intento de instalar nuevamente la “teoría de los dos demonios” —una interpretación histórica muy cuestionada en el país— generó tensiones inmediatas.
Esta teoría sostiene, de manera general, que la violencia ejercida por el Estado durante la dictadura podría equipararse con la de las organizaciones armadas, una idea que ha sido ampliamente criticada por organismos de derechos humanos.
Durante la sesión, legisladores del oficialismo plantearon argumentos que fueron interpretados por otros bloques como un intento de relativizar el terrorismo de Estado y reabrir debates ya saldados en el ámbito judicial e histórico.
Estas intervenciones se inscriben en una línea discursiva que distintos sectores califican como “negacionista”, al cuestionar consensos construidos a partir de los juicios por delitos de lesa humanidad.
La reacción fue inmediata. Diputados de distintas fuerzas políticas rechazaron el planteo y reafirmaron:
- La centralidad del terrorismo de Estado durante la dictadura
- La responsabilidad indelegable del Estado en los crímenes cometidos
- La importancia de sostener las políticas de memoria
- El consenso democrático en torno a los derechos humanos
En sus intervenciones, remarcaron que no se trató de una “guerra” entre dos partes equivalentes, sino de un plan sistemático de represión ilegal llevado adelante desde el aparato estatal.
Argentina desarrolló, desde 1983, un proceso único a nivel internacional en materia de juzgamiento de crímenes de lesa humanidad.
Este proceso incluyó:
- El histórico Juicio a las Juntas
- La anulación de las leyes de impunidad
- La reapertura de causas judiciales
- La consolidación de políticas de memoria
En ese marco, la “teoría de los dos demonios” quedó relegada frente a una interpretación que pone el foco en el accionar del Estado como principal responsable.
A pesar de ese consenso, el tema vuelve periódicamente al debate público. En esta ocasión, el intento de reinstalar esa mirada se dio en un contexto político marcado por tensiones ideológicas y discusiones sobre el pasado reciente.
Para muchos legisladores, este tipo de planteos implica un retroceso en términos democráticos, mientras que desde otros sectores se argumenta la necesidad de “revisar” la historia.
Frente a esta situación, los diputados que rechazaron la iniciativa insistieron en la vigencia de tres pilares fundamentales:
- Memoria, para mantener vivo el recuerdo de lo ocurrido
- Verdad, basada en pruebas judiciales e históricas
- Justicia, a través del juzgamiento de los responsables
Estos conceptos se han convertido en ejes centrales de la identidad democrática argentina.
El episodio refleja que, a casi 50 años del golpe, el pasado sigue siendo un terreno de disputa política.
Más allá de las diferencias, la sesión dejó en evidencia que existe una amplia mayoría que sostiene las políticas de derechos humanos como un consenso básico del sistema democrático.
El intento de reabrir el debate sobre la “teoría de los dos demonios” generó una fuerte reacción en el Congreso, donde distintos bloques reafirmaron su compromiso con la memoria histórica.
La discusión expone que, aunque los consensos construidos en torno a los derechos humanos siguen siendo sólidos, el debate sobre el pasado reciente continúa vigente en la Argentina actual.
Fuente: Pagina12



