Luego de décadas de incertidumbre, dolor y búsqueda incansable, familiares de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina protagonizaron un momento profundamente conmovedor tras la identificación de restos hallados en el predio del excentro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.
En total, doce personas fueron identificadas, en un avance significativo en las políticas de memoria, verdad y justicia. Este logro fue posible gracias al trabajo articulado de equipos forenses, organismos de derechos humanos y la Justicia, que continúan reconstruyendo lo ocurrido durante el terrorismo de Estado.
Los familiares, protagonistas de una lucha que lleva más de 40 años, expresaron una mezcla de emociones: tristeza por la confirmación de la muerte, pero también alivio por haber encontrado respuestas. En ese marco, una de las frases que sintetizó el sentimiento colectivo fue contundente: “los sacamos de ese lugar doloroso”, en referencia al paso de la incertidumbre a la certeza, y a la posibilidad de recuperar la historia y la identidad de sus seres queridos.
Durante el encuentro, también hubo palabras de agradecimiento hacia organismos como H.I.J.O.S., Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, cuya perseverancia fue clave para sostener la búsqueda a lo largo del tiempo. Para muchas familias, este proceso no solo implica identificar restos, sino también restituir dignidad y cerrar una herida histórica que atraviesa generaciones.
Además, especialistas que participaron del proceso señalaron que este tipo de hallazgos no son definitivos: todavía quedan muchos casos por esclarecer. La identificación de estas doce personas abre la puerta a nuevas investigaciones y refuerza la necesidad de continuar con las políticas públicas destinadas a la memoria.
El predio de La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención del país, vuelve así a ser escenario de un hecho que interpela a toda la sociedad. Cada identificación no solo representa una historia recuperada, sino también una prueba más de los crímenes cometidos durante la dictadura.
En un contexto donde aún persisten discursos negacionistas, estos avances cobran un valor aún más profundo: la verdad sigue emergiendo, incluso después de décadas, impulsada por la lucha colectiva y el compromiso de quienes nunca dejaron de buscar.
Fuente: La Nueva Mañana



