“Traslados” llegó al primer puesto de los documentales de Prime Video

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En una época oscura, con un gobierno que alienta el negacionismo y hasta la reivindicación de la dictadura, el interés del público en la película de Nicolás Gil Lavedra demuestra que la memoria no se apaga fácilmente.

En un hito significativo que habla del poder de la memoria histórica en contextos adversos, el documental Traslados, dirigido por Nicolás Gil Lavedra, conquistó esta semana el primer puesto entre los documentales más vistos en América latina dentro de la plataforma Prime Video. La producción, que ingresó al catálogo de streaming el pasado 6 de marzo, había tenido su estreno en salas de cine en septiembre de 2024, proyectándose inicialmente en el complejo Cacodelphia, tras su paso por diversos festivales internacionales. Este repentino éxito en la plataforma de Jeff Bezos ha reavivado el debate público sobre los crímenes de la última dictadura militar, justo en un contexto político donde los siniestros ecos del pasado resuenan fuerte y claro en las políticas que desde hace tres años lleva adelante el gobierno de Javier Milei.

Traslados aborda uno de los capítulos más atroces del terrorismo de Estado en Argentina: los denominados “vuelos de la muerte”. La película se sumerge en la maquinaria criminal implementada por la dictadura cívico-militar entre 1976 y 1983, que consistía en arrojar al mar o al río de la Plata a personas secuestradas, con vida y previamente sedadas, desde aviones. A través de un meticuloso trabajo de reconstrucción, el documental no solo narra los hechos, sino que pone el foco en las identidades de las víctimas y la persistente lucha de sus familiares por conocer la verdad.

La producción va más allá del mero relato histórico para convertirse en un ejercicio de profunda humanidad. Traslados logra articular un relato que combina material de archivo inédito con testimonios elocuentes y conmovedores, evidenciando la sistematicidad del plan represivo del aparato militar durante aquel proceso. La película desnuda el modo atroz en el que el Estado utilizó sus propios recursos para desaparecer personas, en un operativo que combinaba la burocracia del horror con la complicidad de sectores civiles, eclesiásticos y empresariales. Una prueba contundente de que el terror no fue una excepción sino una política organizada.

Detrás de cámara se encuentra Nicolás Gil Lavedra, cineasta argentino de 42 años nacido en Buenos Aires, con una trayectoria enfocada en la memoria histórica (ya había dirigido la película Verdades verdaderas, la vida de Estela, que desde la ficción narra la lucha de Estela de Carlotto, fundadora del movimiento Abuelas de Plaza de Mayo, interpretada en esa ocasión por la actriz Susú Pecoraro). El apellido del director puede sonar muy conocido y esa sensación no es casual: el realizador es hijo de Ricardo Gil Lavedra, el abogado, juez y político de extracción radical que integró el tribunal que en 1985 condenó a las Juntas Militares en el histórico Juicio a las Juntas. Esta herencia familiar otorga al documental una capa de significado adicional, conectando el deber de juzgar de aquel entonces con la necesidad de recordar en este presente ominoso.

Como cineasta, Gil Lavedra es consciente de la utilidad y el valor que tiene el cine, y en particular del documental, como herramienta eficaz para poner en acción incluso situaciones a las que se intenta aplastar bajo el peso del silencio y el olvido. En una entrevista concedida a este diario antes del estreno local de Traslados, realizada por Laura Gómez, el director afirmó que “todo suma para preservar la memoria. Siempre se piensa que una ficción puede llegar a mayor cantidad de público como fue el caso de Argentina, 1985 (Santiago Mitre, 2022) o La historia oficial (Luis Puenzo, 1985) pero también hay documentales que son impecables”. Entre ellos el director destaca a El juicio, de Ulises de la Orden, una exhaustiva reedición del material filmado durante el Juicio a las Juntas.

“Creo que cada vez más gente está viendo documentales, quizás gracias a las plataformas”, afirmaba el director hace dos años, sin imaginar que Traslados alcanzaría el primer puesto precisamente en una de esas plataformas. “Para mí era todo un desafío, porque nunca había pensado en hacer un documental y cuando me convocaron dudé un poco, porque no sabía si iba a estar a la altura. Pero se trata de pensar cuál es la mejor manera de contar esta historia y, por suerte, Santiago Parysow, montajista de la película, encontró la estructura de un policial para narrarlo”, sostuvo Gil Lavedra en aquella oportunidad.

El arrollador éxito de Traslados en la popular plataforma de streaming ocurre en un año emblemático: el 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Esta coincidencia temporal adquiere una relevancia inquietante si se analizan los paralelismos ideológicos entre la dictadura y el actual gobierno de Javier Milei. Así como el Proceso de Reorganización Nacional predicaba la “lucha contra la subversión” para imponer un modelo económico de ajuste y represión, el discurso de Milei reivindica una “batalla cultural” contra una inexistente amenaza del “comunismo”, justificando el ajuste más brutal y un profundo desprecio por los organismos de derechos humanos, a los que acusa de formar parte de la “casta”.

El interés del público por estas temáticas no es un caso aislado. Junto a Traslados, otros documentales de contenido político e histórico han escalado a las primeras posiciones en el ranking de documentales de Prime Video. Es el caso de El Golpe (2014), de Matías Gueilburt, que desmenuza el complot cívico-militar que derrocó al gobierno constitucional de Isabel Perón, y Crisis 2001 (2011), también de Gueilburt, que radiografía el colapso social, económico e institucional de aquel diciembre y que puede ser considerado como un eslabón intermedio entre lo ocurido en aquella dictadura y el gobierno de Javier Milei. El Golpe, en particular, funciona como un perfecto prólogo a Traslados, al exponer las alianzas que alimentaron el terrorismo de Estado.

La gestación de Traslados responde a una necesidad imperiosa de revisitar el pasado reciente. La idea surgió de la convicción de que las nuevas generaciones deben conocer los mecanismos del horror. Entre sus hacedores se destaca el apoyo fundamental del Grupo Octubre, lo que permitió al equipo de producción, liderado por Gil Lavedra y la actriz Zoe Hochbaum, ideóloga detrás del proyecto, acceder a archivos y realizar una investigación exhaustiva para dar con testigos clave y material documental que refuerza la veracidad de los hechos narrados.

El documental se enriquece con los testimonios de sobrevivientes, familiares de desaparecidos y especialistas en la temática. Voces como las de Taty Almeida, integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, o Cecilia De Vicenti, hija de Azucena Villaflor, una de las fundadoras de Madres, que también forma parte de la lista de los 30 mil desaparecidos en dictadura, atraviesan la pantalla con la potencia de su lucha inclaudicable. También participan periodistas como Miriam Lewin y Eduardo Anguita, o el cineasta y actor Enrique Piñeyro, cuyas experiencias aportan el marco contextual, explicando la metodología criminal y el entramado de complicidades que hizo posible el aniquilamiento sistemático de personas.

La intención de Traslados trasciende lo meramente cinematográfico. La película se erige como una herramienta pedagógica y un acto de justicia poética en un momento donde el negacionismo y los discursos de odio ganan terreno, de una forma hasta hace unos años inimaginable. Su importancia radica en que, al visibilizar la crudeza de los vuelos de la muerte, el documental de Gil Lavedra combate el relato que intenta equiparar la violencia del Estado terrorista con la de las organizaciones guerrilleras, y reafirma el carácter de genocidio que tuvo la dictadura.

Antes de su estreno en 2024 y de su actual éxito en streaming, Traslados tuvo una destacada carrera por distintos festivales de todo el mundo. Entre ellos se destacan sus pasos por el de San Sebastián, donde cosechó elogios de la crítica y una profunda emoción en el público, o el Marche du Film, mercado cinematográfico que forma parte de los espacios del Festival de Cannes. Este reconocimiento se vio refrendado con su preselección para los prestigiosos Premios Platino 2025, dentro de la categoría de Mejor Documental. Aunque finalmente no fue parte de la terna final, el hecho no solo sirvió para confirmar su calidad, sino también la universalidad de su mensaje.

Que Traslados sea lo más visto en una plataforma masiva como Prime Video en la etapa más difícil del gobierno de Javier Milei es un fenómeno que amerita también una lectura política. En un contexto donde desde los distintos espacios del poder se banaliza a la dictadura, se niega a los desaparecidos, se agravia el trabajo realizado por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y se desfinancian políticas de memoria, la ciudadanía recurre al arte para sostener la verdad. Este éxito puede interpretarse como una reacción cultural al persistente negacionismo oficial, demostrando que en tiempos de motosierra y revisión histórica, el pueblo elige recordar.

Fuente: Pagina 12

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