Alusiones al conflicto contra la República Islámica como una confrontación de carácter religioso han surgido en el discurso político de varios actores claves de la Administración Trump.
Representantes de la Administración Trump, funcionarios e incluso militares estadounidenses están usando los textos sagrados y profecías bíblicas para justificar la agresión de EE.UU. e Israel contra Irán, lo que está generando críticas por parte de los defensores de la separación entre la Iglesia y el Estado, así como acusaciones de atribuir al conflicto el carácter de una ‘guerra santa’.
De hecho, este martes, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, durante una comparecencia oficial sobre la agresión militar contra Irán, citó abiertamente el Salmo 144, un pasaje del Antiguo Testamento presente tanto en los textos sagrados del judaísmo como en la Biblia cristiana.
En opinión de Michael W. DeLashmutt, vicepresidente sénior y decano de la capilla del Seminario Teológico General de la Iglesia Episcopal en Nueva York, esta retórica “toma prestado el lenguaje cristiano y sugiere que la legitimidad de un proyecto político depende de su cercanía a una supuesta continuidad bíblica”.
“Las instituciones políticas, cuando se sienten frágiles o divididas, recurren al lenguaje de la Iglesia para revestirse de autoridad moral. En esos casos, la teología se pone al servicio de proyectos cuya legitimidad nunca estuvo llamada a garantizar”, explica.
“Cuando los líderes políticos se apropian de frases como ‘Cristo es rey’, corren el riesgo de invertir la delicada relación entre Iglesia y Estado” y de “moldear el cristianismo según las necesidades de la política moderna”, denunció. “Cristo es rey. Pero su reinado no es el de Washington, ni el de Roma ni el de ninguna otra ciudad“, subrayó.
“Guerra religiosa”
Las alusiones al conflicto de EE.UU. con Irán como una confrontación de carácter religioso afloran también en el discurso político del senador republicano estadounidense Lindsey Graham*, otra de las voces clave que desde hace tiempo promueven una línea militar contra Teherán, al describir abiertamente la situación como una “guerra religiosa”.
“Esta es una guerra religiosa. ¿Quién la gana al final del día? ¿Los terroristas islamistas radicales que quieren matar a todos los judíos porque Dios se los dijo? Lo que estamos enfrentando ahora mismo es un momento de decisión que determinará el rumbo del futuro de Oriente Medio durante 1.000 años“, dijo a la prensa en enero durante su viaje a Israel tras las manifestaciones en Irán.
El líder supremo y máxima autoridad religiosa de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, fue asesinado el primer día del ataques contra la República Islámica, en pleno Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. Mientras su hijo, Mojtabá Jameneí, resultó herido a pocos días de ser elegido como su sucesor.
“Esta es una guerra religiosa. ¿Quién la gana al final del día? ¿Los terroristas islamistas radicales que quieren matar a todos los judíos porque Dios se los dijo? Lo que estamos enfrentando ahora mismo es un momento de decisión que determinará el rumbo del futuro de Oriente Medio durante 1.000 años“, dijo a la prensa en enero durante su viaje a Israel tras las manifestaciones en Irán.
El líder supremo y máxima autoridad religiosa de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, fue asesinado el primer día del ataques contra la República Islámica, en pleno Ramadán, el mes sagrado para los musulmanes. Mientras su hijo, Mojtabá Jameneí, resultó herido a pocos días de ser elegido como su sucesor.
Así, según el portal Military.com, un suboficial presentó una queja ante la Fundación para la Libertad Religiosa Militar (MRFF), afirmando que sus mandos le ordenaron decir a las tropas que “la guerra con Irán formaba parte del plan de Dios”.
Durante los cuatro primeros días de conflicto, la MRFF registró más de 200 quejas similares procedentes de 50 instalaciones de todas las ramas de las Fuerzas Armadas de EE.UU.
De acuerdo con los congresistas, de ser ciertas las denuncias, “estas declaraciones escandalosas —que justifican una guerra basándose en interpretaciones de profecías bíblicas y transmiten a las tropas que están arriesgando sus vidas para promover una visión religiosa específica— plantean no solo serias preocupaciones constitucionales, sino también posibles violaciones de las normas del Departamento de Defensa en materia de neutralidad religiosa e infracciones de las obligaciones y estándares profesionales exigidos al liderazgo militar”.
Fuente : RT



