Expectativas para un cambio de rumbo

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La situación política actual está marcada por el control que quiere ejercer el gobierno y sus esfuerzos por aprobar una legislación pro-mercado que profundice el rumbo de apertura económica, ajuste, endeudamiento y desguace del Estado. 

Existe un factor crítico a considerar, que son las y los ajustados, con un porcentaje considerable de ellos que aún guarda esperanzas de que la situación económica vaya mejor.

Diversas encuestas reflejan un alto nivel de insatisfacción con la figura del presidente Milei, con un porcentaje significativo de personas indicando que están viviendo mal. Sin embargo, esta insatisfacción genera una perspectiva polarizada en cuanto a las expectativas futuras, donde las opiniones están dividas por mitades sobre la dirección que tomará el país ya sea tanto para mejor una mitad, como para peor la otra.

La batalla cultural

La batalla cultural con fuerte anclaje en la disputa ideológica entre el rol regulador del Estado y el libre Mercado en su máxima expresión, entre intervencionismo y neoliberalismo, deja como saldo social que hay quienes aún creen en el impacto positivo en el mejor de los casos de éste último (Mercado/Neoliberalismo) frente a una demonizada intervención estatal, ésto en un contexto internacional convulsionado por las guerras y el rol protagónico e imperial de EE.UU. en éstas, que a contramano de Argentina lleva adelante como la gran mayoría de los países del mundo políticas proteccionistas.

Recuerdan allá por los años 90, la famosa frase “estamos mal, pero vamos bien”? Se puede aplicar a esta época perfectamente. Podemos inferir que esta percepción pública de la política se debe entre múltiples causas al impacto de la rápida circulación de la sobreinformación y el papel de las redes sociales, cuyos algoritmos crean un entorno donde los mensajes están segmentados y adaptados a diversas audiencias, lo que influye en cómo se perciben las acciones del gobierno y la opinión pública.

Inicio de las sesiones legislativas

La apertura de las sesiones legislativas del Congreso de la Nación por el Presidente de la Nación, estuvo marcada por el el circo de las irrespetuosas y agresivas chicanas a la oposición como así también por las omisiones y mentiras de Milei cuando acude al Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) sin profundizar su análisis visibilizar que las actividades económicas que crecen son las que generan el 10% del empleo en nuestro país (minería, combustibles y agro), mientras que las que más decrecen o caen son las que generan el 50% del trabajo (construcción e industria manufacturera), y por ello tenemos en sus más de dos años de gestión casi 300 mil puestos de trabajo menos y 22 mil pymes cerradas.

Esta actitud demuestra una clara ofensiva del gobierno nacional en la batalla antes dicha, poniendo sobre la mesa envalentonadamente el triunfo de la Reforma Laboral y el planteo de 90 reformas más que vendrán en el 2026, obviamente sin dejar de mencionar el claro e incondicional apoyo a Donald Trump y la política de los EEUU.

Y la alternativa?

Los retos de la conducción política hoy dispersa, atomizada y desordenada, deben estar guiados por tres grandes objetivos que deberemos tener en el tiempo cada vez más logrados a medida que la resistencia popular al ajuste vaya aumentando. A nuestro mirar son:

– Construir UNIDAD de un amplio frente político y social que entienda la necesidad de una salida colectiva, que defienda los intereses de nuestra Patria y de nuestro Estado-Nación. Y además, acompañada por una metodología organizativa democrática y participativa.

– Elaborar un claro PROGRAMA de gobierno federal que socave la ofensiva neoliberal anarco capitalista, que sea inclusivo y justo, adaptable al cambio de época que estamos viviendo y que alcance a todas y todos los argentinos en este entorno tan dinámico, complejo y sólo para unos pocos, tanto a nivel nacional como internacional. 

– Desarrollar los mecanismos democráticos para decantar el LIDERAZGO que va a conducir este proceso, teniendo muy en cuenta estrategias comunicacionales que cuenten con una NARRATIVA adaptable a un contexto adverso y en constante cambio. 

El desafío

Hoy más que nunca, sin dejar las múltiples luchas en las calles y en el Congreso, es necesario entender y responder a las expectativas y percepciones del público, muchas veces distintas entre diferentes generaciones, algo clave para torcer el rumbo actual hacia otro modelo de desarrollo basado en la defensa de la producción y el trabajo nacional con justicia social y democracia participativa.

Por Pablo Tissera, Dirigente cooperativista y Presidente del Partido Solidario Córdoba 

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