Del uso político de un encuentro protocolar, al día en el que Lionel Messi sí habló de política

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La visita protocolar de Lionel Messi a la Casa Blanca, en medio de la guerra que acaba de lanzar Donald Trump en Medio Oriente provocó un revuelo internacional que de un lado de la eterna grieta intentan capitalizar. Pero Messi no es solo sus fotos, son también sus palabras.

Siempre esquivo, es raro escuchar a Lionel Messi hablar de otra cosa que no sea fútbol. Sólo en los últimos años comenzó a animarse y se abrió a contar cosas más personales, su vida en familia, sus pasatiempos fuera de la cancha, intimidades de la convivencia con compañeros de clubes y selección, entre otras cuestiones. Pero siempre se siguió cuidando de meterse demasiado en cuestiones más sensibles como la política o la economía. Referente de un país atravesado por una grieta que, lejos de cerrarse, parece profundizarse cada día más, el ocho veces Balón de Oro, se cuidó muy bien de que “ser utilizado”.

Como era de esperarse, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump no perdió su oportunidad de utilizar su imagen en medio de la fuerte controversia que generó el ataque unilateral que lanzó sobre Irán y que acaba de abrir una nueva guerra en Medio Oriente. Presuroso, un sector de la grieta salió a hacer lo propio.

“Hoy estamos encantados de recibir a los campeones de la Copa MLS 2025, Inter Miami… y es un gran privilegio para mí decir lo que ningún presidente estadounidense ha tenido la oportunidad de decir antes: ¡bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi!”, se vanaglorió Trump de la visita protocolar que realizó todo el plantel del Inter de Miami que fue homenajeado por haberse coronado campeón de la Major League Soccer (MLS) en 2025.

Quienes sin embargo hoy se cuelgan la supuesta cucarda de haberse llevado a fuerza de tironeos hacia su lado de la grieta la figura de Messi olvidan lo que el capitán campeón del mundo y dos veces campeón de América dijo cuando efectivamente sí habló de política.

Alejandro Fernández de la Villa 21-24 y Romina Rosas de Zavaleta, así como Nelson Santacruz, todos ellos periodistas de La Garganta Poderosa lograron sacar a Messi de la comodidad de la charla de fútbol, y Lionel siempre les dedicó su tiempo a esta revista autogestiva producida por vecinos de barrios populares que apuestan, gracias a la participación de grandes figuras a visibilizar sus realidades y combatir la estigmatización de la que son víctimas.

Por caso, Santacruz recuerda por ejemplo cuando, en medio del Mundial de Brasil 2014, en el que Argentina llegó a la final, todos los grandes medios internacionales esperaban por los jugadores de la selección y especialmente por Messi pero desde la organización les avisaron que no hablarían por falta de tiempo. Pero bastó un grito, desde atrás de “la muralla de medios internacionales formada por periodistas con traje y corbata” para conseguir lo que los grande medios no consiguieron esa noche. “¡Leo, somos de La Garganta! Messi nos reconoció enseguida y se acercó sonriente. Nos temblaban las patas y el grabador nuevamente, mientras él nos daba tres respuestas exclusivas, un hermoso abrazo y su gesto de humanidad”, contó Santacruz en el número 100 de La Garganta Poderosa que tenía a Lionel una vez más en su tapa.

En ese número Messi habló sobre “los que se dedican a hablar sin saber nada”. Ahora iba camino a su primera final del mundo, pero durante años había sufrido los embates de un sector del periodismo que pedía que no jugara más en la selección. Esta misma estigmatización, estos mismos ataques de los que hablan sin saber, le remarcaba Santacruz, es la que también padecen quienes viven en los barrios populares.

“La desigualdad es uno de los grandes problemas de nuestra sociedad y hay que luchar para corregirla cuanto antes. Por eso es importante que todos podamos poner nuestro granito de arena para sumar”, aseguró entonces Messi y siguió su charla, en el marco de las dificultades que imponía la pandemia: “Cualquier crisis termina afectando más a los que menos tienen y se hacen más evidentes las diferencias. Es injusto que cuando se complican las cosas en el mundo, siempre lo sufren de peor manera las mismas personas”.

Sobre la organización social en los barrios populares para sostener comedores, merenderos y demás iniciativas para combatir el hambre al que condenan políticas de exclusión y concentración de la riqueza, el 10 aseguró que “produce un orgullo inmenso ver cómo se involucran y todo lo que hacen, incluso en tiempos tan complicados como los que estamos viviendo. A veces sobredimensionamos el fútbol y otras actividades de la vida, pero la verdad es que este tipo de acciones no se pueden comparar con nada. Las copas que se levantan este año deberían ser para todas las personas que se implican para ayudar de esa manera”.

Sobre el trabajo de la Fundación Messi que trabaja en proyectos de deportes, salud y educación, destacó principalmente que “la educación es la base de todo. Es fundamental para que los jóvenes puedan desarrollarse y mejorar sus vidas. Creo que cualquier emprendimiento encaminado a brindar una ayuda en la educación de las personas con menos recursos merece la máxima atención y apoyo”.

Y abundó: “es imprescindible preservar todo servicio fundamental en situaciones como esta pandemia; el agua, la electricidad, incluso los alimentos de primera necesidad. Creo que esto no debería faltarle a nadie. Todas las campañas de la organización son admirables porque es muy importante hacer llegar el agua y otros elementos esenciales para todos”.

A uno y otro lado de la grieta puja una vez más para mostrar a “su Messi”. No es la primera vez. Seguramente no será la última. Algunos se justificarán con una foto protocolar. Otros con sus declaraciones. Un Messi para cada ocasión. Todos lo alabarán por su foto o por sus declaraciones. Pero en definitiva seguirán tironeando de él para capitalizarlo en su lado lado de la grieta.

Fuente: Minuto Uno

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