La crisis industrial sumó un nuevo capítulo con el cierre de la histórica empresa Panpack, una fábrica con más de medio siglo de trayectoria dedicada a la producción de bolsas industriales para el sector agroindustrial.
La planta, ubicada en la localidad tucumana de Los Nogales, cerró sus puertas de manera abrupta y dejó 75 trabajadores sin empleo, generando un fuerte impacto social en la región.
El cierre inesperado
La noticia se conoció cuando los operarios llegaron a la fábrica para iniciar su jornada laboral y se encontraron con los portones cerrados y sin acceso a las instalaciones.
La empresa ya había reducido personal durante el último año y la situación venía deteriorándose progresivamente, pero el cierre definitivo tomó por sorpresa a los trabajadores.
Panpack había llegado a emplear cerca de 300 trabajadores en sus mejores épocas, lo que muestra la magnitud del retroceso industrial que atraviesa el sector.
Competencia importada y crisis productiva
Uno de los factores que aparecen en el centro del conflicto es el impacto de las importaciones sobre la producción local.
Según denunciaron trabajadores y dirigentes gremiales, la empresa enfrentaba dificultades para competir con productos importados que ingresan al país a precios más bajos.
El cierre no solo afecta a los empleados directos de la planta, sino también a una red de proveedores y actividades vinculadas a la producción de bolsas utilizadas en la industria azucarera.
Indemnizaciones en disputa
Tras el cierre, surgió otro conflicto: el pago de las indemnizaciones.
Los trabajadores denunciaron que la empresa ofreció pagar solo el 50% de la indemnización legal en cuotas, una propuesta que fue rechazada por el personal, que ya inició acciones judiciales para reclamar sus derechos.
Un símbolo de la crisis industrial
El cierre de Panpack se suma a una larga lista de empresas que en los últimos meses redujeron personal o directamente bajaron sus persianas.
Para los gremios industriales, el caso refleja una tendencia preocupante: la combinación de caída del consumo, apertura comercial y recesión económica está golpeando con fuerza al sector productivo.
Detrás de cada cierre no solo hay números en un balance. Hay familias, historias laborales y comunidades enteras que dependen de esas fábricas para sostener su economía cotidiana.
Y mientras el debate político se centra en las reformas estructurales, la realidad industrial sigue mostrando señales de alarma que se multiplican en distintas regiones del país.
Fuente: Diario el Norte



