La mal llamada “Ley de Modernización Laboral”, podría derogar la Ley 12.908. “Nuestros legisladores cometerán un grave atentado a la libertad de expresión, violando principios constitucionales”, afirma el autor de la columna.
A principios del siglo XX, los medios de difusión habían pasado de ser una expresión de perspectivas desarrolladas por militantes de una idea o creencia -un trabajo presentado con visiones románticas de militancia de una causa-, a tener un gran desarrollo como estructuras económicas en las que, las lógicas comerciales y el ánimo de lucro tenía centralidad y los ingresos ya no dependían solo de objetivos valiosos compartidos por los integrantes del medio.
Periodista y empresa periodística
Entonces, la tarea de prensa evidenció claramente y de manera general, una división entre propietario del medio o agencia de noticias, que obtenía ganancias del mismo y los trabajadores de la información, que se desempeñaban en dicho medio y cobraban sueldo. La diferenciación económica, entre el periodista profesional y aquel que, siendo dueño del medio, manejaba el negocio de la prensa se mostraba entonces, en toda su crudeza.
Todo ello desencadenó una división, en un periodismo profesional ejercido por los que trabajan en medios de difusión -en relación de dependencia- o con los medios de difusión como colaborador, entre otras modalidades y el periodismo profesional ejercido por los dueños de los medios de difusión.
Lo referido obligó a una lucha por plasmar en Estatutos o normas, derechos y deberes, propios de una relación que se presentaba con lógicas de patrón-empleado.
Federación Argentina de Periodistas
En Argentina, en 1938, se crea la “Federación Argentina de Periodistas”, el momento era difícil y con actitudes peyorativas de algunas patronales para con la tarea periodística y sus reivindicaciones laborales. El periodista profesional y gremialista Octavio Palazzolo contó que, en el “año 1919, cuando al hacer nuestra primera presentación como periodistas agremiados ante el director-propietario de una poderosa empresa, nos respondió que a los periodistas los reemplazaba con ordenanzas de la casa”.
Eran necesarias regulaciones que ayudaran a dignificar laboral y económicamente a las mujeres y hombres que llevaban adelante la profesión periodística, en la relación trabajo y capital. Pero, además, ello era y es de particular importancia para garantizar la no contaminación de la información y su contenido, en base a los intereses económicos del medio de difusión como patronal.
Fuente: La Nueva Manana



