Pax Silica: 88 países firmaron un acuerdo sobre inteligencia artificial y crece el temor a un nuevo orden tecnológico mundial

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Un total de 88 países suscribieron un acuerdo diplomático internacional orientado a regular el desarrollo y la cooperación en inteligencia artificial, en un movimiento que muchos analistas interpretan como el inicio de una nueva arquitectura global del poder tecnológico.

El pacto, conocido como “Pax Silica”, apunta a coordinar esfuerzos para construir cadenas de suministro seguras en sectores estratégicos como semiconductores, minerales críticos, infraestructura digital y sistemas de IA. El objetivo declarado es garantizar que estas tecnologías —clave para la economía del siglo XXI— se desarrollen dentro de marcos confiables entre países aliados.

La iniciativa fue impulsada principalmente por Estados Unidos y un grupo de socios estratégicos, y se concibe como una respuesta al creciente peso de China en la competencia tecnológica global. En ese contexto, el control de insumos críticos y capacidades de producción se vuelve un factor decisivo de poder económico y militar.

Según documentos oficiales, el acuerdo promueve cooperación para fortalecer la resiliencia de las cadenas tecnológicas, reducir vulnerabilidades y evitar dependencias consideradas riesgosas. También busca impulsar inversiones conjuntas, investigación y desarrollo, y estándares comunes para sistemas de inteligencia artificial.

Especialistas advierten que el trasfondo del pacto no es solo técnico sino geopolítico: quien domine la IA dominará buena parte de la economía, la seguridad y la información en las próximas décadas. Por eso, más que un simple tratado, Pax Silica se perfila como una alianza estratégica destinada a moldear el mapa del poder global.

El acuerdo llega en un momento de aceleración tecnológica sin precedentes, donde la inteligencia artificial redefine industrias, mercados laborales y sistemas de defensa. Para muchos gobiernos, quedar fuera de estas alianzas puede implicar una dependencia tecnológica profunda o una pérdida de competitividad a largo plazo.

En ese escenario, la firma de este pacto por decenas de países refleja algo más que cooperación internacional: evidencia que la carrera por el control del futuro digital ya está en marcha y que el mundo comienza a dividirse en bloques tecnológicos. Si el siglo XX estuvo marcado por la disputa por el petróleo, el XXI parece encaminarse a una lucha por los chips, los datos y la inteligencia artificial.

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