Los datos recientes reflejan una economía con crecimiento débil y comportamiento irregular. Aunque el Producto Bruto Interno mostró un leve incremento en el tercer trimestre de 2025, la actividad general presenta señales de enfriamiento.
El Estimador Mensual de Actividad Económica registró caídas consecutivas en octubre y noviembre, lo que refuerza la percepción de un escenario de estancamiento.
Según especialistas:
- el crecimiento observado responde en parte a factores estadísticos
- sectores clave muestran debilidad sostenida
- la recuperación no se traduce en dinamismo general
Entre los sectores más afectados aparecen:
- industria manufacturera
- construcción
- comercio
Estas actividades concentran más del 40% del empleo y una porción significativa del producto económico, por lo que su deterioro impacta directamente en el mercado laboral y el consumo.
Al mismo tiempo, algunos sectores con menor generación de empleo —como la intermediación financiera o ciertas actividades energéticas— han mostrado mayor dinamismo relativo, lo que genera un crecimiento poco inclusivo.
💸 Inflación persistente y presión sobre los salarios
Mientras la actividad se desacelera, la inflación continúa siendo un problema central. En enero alcanzó 2,9%, el nivel más alto en diez meses, y marcó el octavo mes consecutivo sin desaceleración.
Los economistas advierten que:
- el objetivo de bajar la inflación al 1% mensual parece lejano
- los ajustes tarifarios podrían presionar aún más los precios
- el salario real sigue perdiendo frente al costo de vida
En los últimos nueve meses el ritmo inflacionario mostró tendencia creciente, pasando de 1,5% a casi el 3% mensual, lo que afecta especialmente a trabajadores informales y empleados públicos.
Aunque el desempleo se mantiene en niveles moderados, crecen la precarización y la informalidad laboral, lo que reduce la capacidad de consumo y profundiza el freno económico.
👷 Empleo, consumo y demanda interna en riesgo
El deterioro del salario real y la pérdida de puestos formales generan un escenario de debilidad en la demanda interna. Esto produce un círculo difícil de revertir:
- menos consumo
- menor producción
- caída de la inversión
- mayor estancamiento
Los analistas advierten que esta dinámica podría profundizarse durante 2026 si no hay una recuperación sostenida de los ingresos o del empleo.
🔮 Qué se espera para 2026
Las proyecciones económicas anticipan un posible crecimiento cercano al 4% para este año, pero los especialistas advierten que ese resultado podría no reflejar una mejora real en los sectores que más empleo generan.
Industria, comercio y construcción —motores históricos del trabajo y la actividad— podrían quedar fuera de esa recuperación, consolidando un crecimiento desigual y con impacto social limitado.
Frente a este panorama, algunos economistas sostienen que la Argentina aún no atraviesa formalmente una estanflación, pero advierten que el país podría estar encaminándose hacia ese escenario si persisten el estancamiento productivo y la inflación elevada.
⚠️ Un escenario económico de alta incertidumbre
El debate económico actual gira en torno a una pregunta central: si la economía argentina logrará retomar una senda de crecimiento sostenido o si, por el contrario, quedará atrapada en una combinación de baja actividad y presión inflacionaria.
Mientras la inflación no cede y la recuperación económica se muestra frágil, el riesgo de una fase estanflacionaria se instala cada vez con más fuerza en la agenda económica y política del país.



