AUH EN CRISIS: ya no alcanza ni para criar a un hijo y crece la alarma social

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La Asignación Universal por Hijo (AUH), uno de los principales programas de asistencia social en Argentina, atraviesa una fuerte pérdida de poder adquisitivo que encendió alarmas entre especialistas y sectores sociales. Según distintos análisis económicos, el beneficio estatal actualmente cubre apenas una parte mínima del costo real de crianza, lo que evidencia un fuerte deterioro en la capacidad de las familias para sostener las necesidades básicas de niños y adolescentes.

El desfasaje entre el monto de la AUH y el costo real de vida se profundizó en el último tiempo debido al avance de la inflación y la suba sostenida de bienes esenciales. Estudios recientes indican que la prestación alcanza solo una fracción del gasto necesario para garantizar alimentación, educación, salud, vestimenta y otros requerimientos básicos de la niñez. Esta brecha creciente expone la fragilidad económica de millones de hogares que dependen de este ingreso como complemento fundamental.

📉 Un ingreso cada vez más insuficiente

Especialistas señalan que el monto de la AUH hoy cubre apenas una parte del costo total de crianza de un niño, lo que obliga a las familias a buscar ingresos adicionales, endeudarse o reducir consumos esenciales. La situación es particularmente crítica en sectores vulnerables, donde el beneficio representa una fuente central de ingresos y su deterioro impacta directamente en la calidad de vida.

El aumento sostenido de precios en alimentos, servicios y productos básicos redujo drásticamente la capacidad de compra del programa. Como consecuencia, el ingreso estatal dejó de cumplir plenamente su objetivo original de garantizar condiciones mínimas de bienestar y protección social para la infancia.

Según análisis económicos recientes, el beneficio no logra acompañar la evolución de los costos de crianza, lo que evidencia una pérdida estructural del poder adquisitivo del programa y una creciente dificultad para cubrir necesidades esenciales.

👶 Impacto directo en la infancia

El deterioro del poder de compra de la AUH tiene efectos directos en la vida cotidiana de millones de niños. La reducción del acceso a alimentos de calidad, materiales escolares, atención médica y otros servicios básicos incrementa los niveles de vulnerabilidad social y profundiza desigualdades estructurales.

Organizaciones sociales advierten que la insuficiencia del beneficio puede afectar el desarrollo infantil y consolidar ciclos de pobreza, ya que las familias deben priorizar gastos inmediatos por sobre inversiones en educación o salud.

Además, el contexto económico general —marcado por caída del salario real, aumento del endeudamiento familiar y encarecimiento del costo de vida— agrava el escenario y reduce la capacidad de recuperación de los hogares.

⚠️ Debate sobre el rol del Estado

La situación reavivó el debate sobre el rol de las políticas sociales y la necesidad de actualizar los montos de asistencia para evitar un mayor deterioro del bienestar infantil. Especialistas sostienen que sin mecanismos de actualización acordes a la inflación, los programas de transferencia directa pierden efectividad y dejan de cumplir su función de contención social.

El desafío, señalan, pasa por garantizar que la AUH vuelva a cumplir su objetivo central: asegurar condiciones dignas de crianza, reducir la pobreza infantil y proteger a los sectores más vulnerables en contextos de crisis económica.

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