A 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico del 24 de marzo de 1976: Dardo José Tosetto, de mi entrañable Brinkmann

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El terrorismo de Estado en Argentina fue tan brutal y siniestro que casi no hay pueblos ni ciudades sin jóvenes secuestrados, torturados, asesinados y desaparecidos. En la zona del departamento San Justo hubo al menos 36 víctimas, principalmente de San Francisco y Morteros.

Dardo José Tosetto había nacido el 17 de febrero de 1950 en Colonia Vignaud. Llegó a la Universidad Nacional de Córdoba para estudiar Ciencias Económicas y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Hoy estaría cumpliendo 76 años.

Estaba en pareja con Rut González. Juntos esperaban a su hija Josefina, a quien Dardo no llegó a conocer: la niña nació también un 17 de febrero, pero de 1976.

Se sabe que Dardo fue secuestrado el 9 de diciembre de 1975 frente al Hospital Español de Rosario. Tenía apenas 25 años. Nunca más se supo de él. Meses después, a mediados de 1976, también fue secuestrada y desaparecida Rut González.

En Brinkmann fue recordado en distintas ocasiones, aunque cabe preguntarse si las nuevas generaciones conocen cabalmente lo que significó el terrorismo de Estado y el sentido de la militancia y la lucha que jóvenes como Dardo llevaron adelante en favor de una Argentina más justa, solidaria y libre. Por ese compromiso los desaparecieron quienes pretendían —y aún pretenden— una patria sometida y al servicio de intereses concentrados.

La brinkmanense Graciela Bussi escribió hoy estas palabras en su memoria:

“Dardo José Tosetto presente hoy y siempre.
Hoy cumplirías años.
Te arrebataron la vida en tus 25 dorados y radiantes… por eso…
Voy a poner mi voz a tu voz que callaron.
Apoyaré mis pies para sostener tu cuerpo que derribaron.
Mientras respire, respiraré por vos.
Para que vivas en la memoria de mi pueblo.”

Finalmente, me permito un recuerdo personal. La casa de sus padres, en el barrio Bertossi, muy cerca de donde vivían mis abuelos Vasalo. La última vez que estuve en Brinkmann, hace un año, me detuve a mirarla y sentí que el tiempo se había detenido. Un pasillo angosto que desemboca en la puerta de la cocina. Incluso parecía estar el mismo auto de entonces en el garaje. Me impresionó profundamente.

Dardo José Tosetto… presente, hoy y siempre. ¡Nunca Más!

Por Jorge Vasalo

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