Con una mayoría amplia y el peronismo dividido, la Cámara baja dio media sanción al tratado firmado en enero en Asunción y dejó a la Argentina a un paso de convertirse en el primer país del bloque en validarlo. El texto aún debe atravesar instancias pendientes en Europa.
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto que ratifica el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea tras reunir 203 votos afirmativos, 42 negativos y cuatro abstenciones en una sesión marcada por fracturas internas y respaldos cruzados, pacto al que el oficialismo defiende bajo el argumento de que permitirá “vender más y vender mejor” en un mercado de alto poder adquisitivo.
La iniciativa fue incorporada al temario de extraordinarias tras la firma del 17 de enero en Asunción. Desde aquel día, el oficialismo se empeñó en conseguir el apoyo del PRO, la UCR y otros bloques dialoguistas, aunque en la jornada de ayer sumó 43 votos de Unión por la Patria, incluido su jefe Germán Martínez, lo que terminó por inclinar la balanza.
Otros 38 diputados peronistas rechazaron el texto y advirtieron sobre sus efectos, mientras que las abstenciones y ausencias reflejaron las tensiones que atraviesan al principal bloque opositor frente a un acuerdo que lleva más de dos décadas de negociación.
Durante el debate, voces críticas señalaron que la apertura “no otorga acceso automático a los mercados” y que persistirán barreras para-arancelarias y salvaguardas, además de remarcar que no se contemplan mecanismos suficientes para compensar asimetrías productivas entre ambas regiones.
El tratado, de más de 5.000 páginas, abarca capítulos comerciales, políticos y de cooperación pero aún no puede entrar plenamente en vigor porque el Parlamento Europeo resolvió remitirlo al Tribunal de Justicia de la UE para revisar su compatibilidad jurídica, un proceso que podría extenderse hasta dos años.
Aunque la parte política quedó momentáneamente frenada, el Consejo Europeo recibió facultades para avanzar en aspectos económicos con los países que ratifiquen el texto, lo que explica el apremio del Gobierno por posicionar a la Argentina en la delantera regional frente a Brasil y Uruguay.
PUNTOS CLAVE
El acuerdo prevé la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, la reducción de barreras no arancelarias y la armonización de normas en inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios.
Si bien, desde Cancillería celebran una suba estimada en 76% de las exportaciones argentinas, el esquema incorpora cláusulas de protección que habilitan a la Unión Europea a aplicar restricciones si considera que un aumento de importaciones provoca o amenaza con causar daño grave a sectores sensibles, como maíz, sorgo, bioetanol y biodiésel, claves para la Argentina. Esto podría implicar plazos de resolución de hasta cuatro meses y medidas provisorias en apenas 21 días.
Además, aunque el proyecto destaca mejoras para carne, pesca, miel, cítricos, legumbres, yerba, persisten alertas en segmentos como quesos, vinos y aceite de oliva, donde la competencia europea podría intensificarse en un contexto de altos costos internos y acceso que no necesariamente será automático ni lineal.
Ante este escenario, sectores industriales locales advierten que rubros como textiles, calzado y metalmecánica enfrentarán una competencia europea más intensa en un esquema que redefine el perfil productivo del bloque.
Fuente: Politica Argentina



