Patria no es un símbolo a adorar en sus representaciones, es la identidad que nos contiene con su memoria compartida en la comunidad, solidaria y situada en un proyecto común, soberano, de justicia social y económica y de cuidado de la naturaleza y los seres humanos, en paz. (JR)
Si bien la palabra Patria es un concepto que puede definirse desde múltiples miradas, lo esencial es el lugar simbólico que ocupa en el imaginario colectivo del pueblo, que en los últimos años ha sido esmerilado por una cultura dominante, que la fue excluyendo de la consideración pública y reemplazada por objetivos materiales, como la macroeconomía, objeto de culto del Mercado.
Pero Patria además de su concepción etimológica de “Padre Enterrado”, que fija la ubicación espacial del “estar ubicado” en el seno de la Comunidad (Rodolfo Kush), también se honra con una bandera, un himno, una escarapela o una marcha como la de San Lorenzo, que sin dudas nos llenan de emoción, pero no dejan de ser representaciones abstractas, que no fijan conductas políticas estratégicas ni objetivos soberanos, que deben ser plasmados en la lucha del pueblo por su destino.
Los Padres Fundadores de nuestra historia, de toda la historia de 500 años de luchas por la independencia y la liberación, con victorias y derrotas, dieron cara a sus vidas por un ideal llamado Patria, sin beneficio de inventario, ni cargos públicos, ni prebendas o ventajas económicas, sino desplegando un compromiso con el pueblo que se plasmó, con esfuerzo y sacrificios, para que vivamos hoy la Patria como nuestro hogar.
Aun los sectores liberales que se apropiaron del relato histórico, intentaron reconocer en la Patria su lugar, aunque en forma sesgada, fragmentada, oligárquica y elitista con respecto al pueblo, que le dio origen, participando en los ejércitos libertadores, cuando como dijo San Martín: “algún día la historia dirá que la Patria fue liberada por los negros libertos, los criollos, los indios, ya que los terratenientes no quisieron enviar a sus hijos a luchar”. Ese relato fue escondido, como hoy cuando la realidad se verifica en la angustia cotidiana del pueblo, y el Gobierno vive otra realidad, contrastante, que mancha la Patria, entregada para su colonización.
El enemigo, en especial el anglosajón dominante, ha intentado disminuir la importancia de la Patria como identidad nacional, incluso denigrando su contenido con expresiones, como patrioterismo, nostálgica, nacionalista, volcadas en forma despectiva, frente a la “globalización” que todo lo puede.
Así la soberanía nacional pasó a ser para estos sectores colonizados, como Milei, un objeto de intercambio comercial en las planillas Exxel del debe y del haber, sin otro contenido que el acto hipócrita de intentar mostrarse en diferentes uniformes que nos simbolizan, pero sin “dejar de ser perro” como decía Jauretche con respecto al cambio de collar opresor. Todo lo cosmético como cambio, es un paso más de la entrega Patria.
Son razones suficientes para recuperar el concepto Patria como valor insustituible de nuestra identidad, forjada como memoria común en la conciencia colectiva del pueblo argentino, fortaleciendo el contenido de la misma apoyada en la Comunidad, como respaldo único y permanente de la solidaridad social compartida, que el enemigo pretende arrasar.
Patria entonces se constituye en sentimiento patriótico compartido, sin diferencias de miradas, donde sólo quedan excluidos quienes intentan entregarla al enemigo, en un ejercicio de claudicación nacional como el actual, sólo comparable al de Rivadavia y Alvear con los ingleses, a los cuales ofrecieron ser súbditos de la reina y hoy ocupan el lugar de “líderes”, en las estatuas y en la historia mitrista colonizada, desde la concepción dogmática colonizada, que la “civilización que viene de afuera y la barbarie que somos nosotros”.
Luchar por la Patria es una obligación ante la entrega de soberanía, derechos sociales, recursos naturales, a manos de Trump EEUU, que no sólo encuentran campo propicio para el saqueo, sino que dominan la política interna y exterior en función de sus objetivos de control geopolítico, ante su profunda derrota a nivel internacional, con un mundo que ha girado al Oriente y ha aplastado al dólar como moneda de intercambio comercial. Por eso EEUU necesita guerras, bloqueos, amenazas, extorsiones, sanciones, apelando “que lo realizan en función de la seguridad nacional de EEUU”.
Permitir la entrega humillante, representada en el Puerto de Ushuaia como ejemplo de indignidad, no se puede respaldar en el tiempo, en la preservación del marco democrático como objetivo excluyente de la política, que ha llevado que la palabra “consenso” haya reemplazado la palabra enemigo, diluyendo su presencia hasta hacerla invisible, para el conjunto del pueblo.
Sin enemigo no hay movimiento nacional patriótico y visibilizarlo en EEUU, Israel, Inglaterra y la OTAN, significa poder recuperar nuestra Posición internacional multipolar, Tercerista, integrada al mundo soberanamente, con protección del trabajo argentino, tanto en el valor agregado de las materias primas, como así también el despliegue de en ciencia y tecnología, aspectos esenciales junto al Estado en salud, educación y seguridad social, promoviendo Justicia Social erradicando la pobreza, en la lucha para preservar la paz en nuestra región latinoamericana.
Luchando como pueblo con patriotismo, venceremos.
Por Jorge Rachid



