A través de un canje por $15 billones nominales, el Tesoro despejó compromisos inmediatos que vencían en febrero y reordenó el calendario de deuda. La operación se dio en un contexto de tensión financiera y mayor ruido por la política económica.
La Secretaría de Finanzas avanzó con una operación clave para ordenar el frente de vencimientos en pesos y aliviar las obligaciones de corto plazo. Según se publicó en el Boletín Oficial, el Tesoro realizó un canje de títulos con el Banco Central de la República Argentina por un total de $15 billones nominales que vencían durante febrero.
En el intercambio, el Gobierno emitió nuevas letras para absorber instrumentos que estaban en poder del BCRA, entre ellos un Boncap con vencimiento el 13 de febrero, una letra ajustable por tasa TAMAR y otra capitalizable, ambas con vencimiento el 27 de este mes. A cambio, ofreció en partes iguales dos bonos capitalizables con vencimientos al 30 de abril de 2027 y al 30 de junio del mismo año.
La maniobra permitió despejar compromisos inmediatos tanto con el sector público como con el privado, en una semana atravesada por mayor volatilidad financiera. Febrero arrancó con ruido externo, tensiones domésticas y la decisión oficial de postergar la difusión del nuevo Índice de Precios al Consumidor, un factor que los mercados siguieron con atención.
En ese marco, el Ministerio de Economía se preparó para la primera licitación de deuda del mes con un menú diversificado de instrumentos. La estrategia apuntó a captar distintos perfiles de inversores, con títulos a tasa fija, ajustados por inflación, atados a la tasa TAMAR y un bono dólar linked.
Así, el canje con el Banco Central funcionó como una pieza central para ganar previsibilidad en el corto plazo y correr vencimientos hacia adelante, mientras el Gobierno buscó sostener el equilibrio financiero en un escenario de mayor incertidumbre económica.
Fuente: Politica Argentina



