El sable no se toca: Natalia de la Sota cruzó a Milei por el traslado del arma de San Martín y denunció una “decisión autoritaria y regresiva”

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La diputada nacional Natalia de la Sota salió con dureza a cuestionar al gobierno de Javier Milei tras el decreto que ordena el traslado del histórico Sable Corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo. La legisladora cordobesa no solo rechazó la medida, sino que presentó un proyecto de ley para anular el decreto presidencial, al que calificó como un retroceso institucional y cultural.

“El sable de San Martín es patrimonio de todo el pueblo argentino, no un objeto para decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo”, sostuvo De la Sota, al advertir que el traslado implica sacar del acceso público una de las reliquias más emblemáticas de la historia nacional y devolverla a una custodia exclusivamente militar.

El Decreto 81/2026, firmado por Milei, deja sin efecto la normativa vigente desde 2015 que establecía la exhibición permanente del sable en el Museo Histórico Nacional, donde se encuentra bajo condiciones de conservación y seguridad avaladas por especialistas. Para la diputada, la decisión se tomó sin consulta a historiadores, organismos culturales ni al Congreso, y responde más a un gesto ideológico que a criterios técnicos.

“Estamos frente a una concepción peligrosa del patrimonio histórico, donde el Gobierno decide por decreto qué símbolos pertenecen a la sociedad y cuáles quedan bajo control de una institución”, advirtió. En ese sentido, remarcó que San Martín es una figura civil, popular y latinoamericanista, y que su legado “no puede ser apropiado por una mirada militarizada de la historia”.

La iniciativa parlamentaria impulsada por De la Sota busca derogar el decreto presidencial y ratificar que el sable continúe en el Museo Histórico Nacional, con exhibición pública y custodia estatal civil. Además, plantea que cualquier modificación futura sobre bienes históricos de este calibre deba contar con aval legislativo y dictámenes técnicos.

El traslado del sable reavivó un debate más amplio sobre el uso político de los símbolos nacionales en el contexto del actual gobierno libertario, que ya protagonizó fuertes controversias por su relación con las políticas de memoria, cultura y patrimonio. En ese marco, la diputada señaló que “no es un hecho aislado”, sino parte de una serie de decisiones que “vacían de contenido al Estado cultural y simbólico”.

“El sable no es una pieza decorativa ni un trofeo. Es memoria, es historia y es identidad colectiva”, afirmó De la Sota, y concluyó: “Defenderlo es defender el derecho de las futuras generaciones a conocer su historia sin manipulaciones”.

La polémica promete escalar en el Congreso y en el ámbito cultural, donde crecen las críticas a una medida que, para muchos, no protege la historia: la encierra.

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