Subsidios, homologación y pérdida de poder adquisitivo son tres de los puntos centrales a tener en cuenta para entender qué está pasando en un sector clave para la movilidad de los trabajadores.
En medio de una escalada de tensión por la negociación paritaria, el servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) podría encaminarse hacia un nuevo paro.
Ante la falta de una propuesta superadora por parte de las cámaras empresarias, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) endureció su postura y fijó el próximo 30 de enero como la fecha límite para evitar el conflicto.
Sin embargo, para entender cómo y por qué se llegó hasta esta situación, hay que recorrer tres puntos clave que marcan la profundidad del conflicto.
El esquema de subsidios
Consultado por Radio 750, Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) explicó que para entender el conflicto hay que entender qué pasa con los subsidios en el sector.
“Es una paritaria que viene bastante peleada. Es la séptima en estos dos años. Pero en todos estos meses acercamos posiciones. Hubo cambios en Transporte. Hemos sido recibidos por las nuevas autoridades, y nos dieron ciertas precisiones que necesitábamos para avanzar con esta negociación”, dijo.
Esto es clave, afirmó, para que las empresas puedan saber “cuál es la estructura de ingresos con la que va a contar el sector, algo clave para hacer un ofrecimiento” salarial.
“Porque el costo laboral es el 50 por ciento del costo de transporte. Y el 70 por ciento del ingreso viene de subsidios. Eso hace compleja la negociación”, afirmó.
Homologación, la clave del acuerdo
Por eso, dijo Fusaro, la negociación no debe ser sólo con los trabajadores, sino con el propio Estado, que debe estar de acuerdo con el monto acordado, para luego homologar las paritarias e incorporar el costo al esquema de subsidios.
“Hay una pauta de negociación que la marca Trabajo. Este es un sistema regulado. Los costos están calculados. Son los costos y luego se define cómo se paga. Y al ser salarial, es clave que se homologue para que luego las autoridades lo tengan en cuenta en los costos del subsidio”, afirmó.
Tras lo que señaló: “La homologación es clave porque es la herramienta que después permite que el costo se incorpore en la cuenta (de subsidios). Por eso es una negociación a varias bandas. Tiene que tener el visto bueno de la Secretaría de Trabajo, las cámaras empresarias y el gremio”.
La pérdida del poder adquisitivo
Pero, otra clave a tener en cuenta tiene que ver con la realidad de los trabajadores, que a lo largo de estos dos años y monedas vieron cómo su salario quedó cada vez más relegado.
Así lo sostuvo también por Radio 750 Esteban Simonetta, delegado de la Línea 60, quien explicó que, a pesar de ser muy crítico con la dirigencia actual de la UTA, forma parte del sindicato.
“Esta foto de esta situación ya la vivimos muchos años. Y va a seguir siendo igual. Hay una pelea entre las patronales y por las patronales por el reparto de subsidios”, sostuvo Simonetta.
Tras lo que sumó: “El tema paritario es incierto para nosotros. Porque no hay información ni convocatoria para discutir qué van a pedir ni de qué manera. No hay información”.
“Lo único que sabemos hasta el momento es que en estos dos años el Gobierno no permitió nunca aumentos por arriba del 1 por ciento. El viernes supuestamente es la reunión final. Si convocan a medidas de fuerza, no lo sabemos”, dijo.
¿Los colectivos van a un paro?
En tanto, Simonetta explicó sobre un posible paro el próximo viernes: “En el medio está la obligación de acatar una conciliación obligatoria, algo que nos lleva a mediados de febrero. No tenemos mucha esperanza”.
Algo similar a lo que aportó Fusaro: “Veo difícil la posibilidad de un conflicto en el corto plazo porque está la conciliación obligatoria. Pero vamos a hacer el máximo esfuerzo para llegar a una escala salarial que sea de satisfacción”.
Fuente: Pagina12



