El parate del histórico frigorífico creador de la hamburguesa Paty, con 450 trabajadores en la incertidumbre, expone el impacto de la recesión.
El freno casi total de la actividad en el Frigorífico Pico, emblema de la industria cárnica nacional y creador de la marca Paty, se convirtió en las últimas semanas en una postal de la nueva etapa de desindustrialización que atraviesa la Argentina.
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Ubicada en la localidad pampeana de Trenel, la planta suspendió a sus 450 trabajadores y acumula una deuda que supera los 30 mil millones de pesos, en un contexto de derrumbe del consumo interno y caída de las exportaciones. La firma pasó de faenar alrededor de 600 vacunos diarios a apenas 50, un desplome que volvió inviable la continuidad productiva y encendió las alarmas en toda la región.
El caso Paty es el síntoma de una crisis industrial profunda que se agudizó durante el primer año y medio del gobierno de Javier Milei. Informes sectoriales y datos oficiales muestran que dos tercios de los sectores productivos operan hoy por debajo de los niveles de actividad del tercer trimestre de 2023, mientras se multiplican los despidos y suspensiones en ramas históricamente ligadas al mercado interno.
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Entre 2023 y 2025 se destruyeron más de 270.000 puestos de trabajo registrados y se perdieron más de 21.000 empleadores, con fuerte impacto en textiles, metalúrgicas, automotrices y toda la red de proveedores pymes.
Los empresarios fabriles alertan que la combinación de importaciones sin control, tarifazos y ausencia de políticas de protección a la producción nacional está desarmando, eslabón por eslabón, la cadena industrial argentina. Desde la asunción de Milei se eliminaron programas de estímulo como el PRODEPRO, se derogó la Ley de Compre Nacional y se recortaron líneas de crédito productivo para pymes que invertían en maquinaria y tecnología. A esto se sumó una fuerte suba de tarifas de luz y gas, que golpeó de lleno a talleres, fábricas y pequeñas industrias, encareciendo costos y acelerando cierres.
El cuadro se completa con el encarecimiento de insumos importados a partir del salto del Impuesto PAIS, que pasó de 7,5 a 17,5 por ciento a comienzos de 2024, elevando el costo de la producción local al mismo tiempo que se abarataron las importaciones de bienes finales. En paralelo, la recesión y la caída del salario real comprimieron el consumo interno, dejando góndolas llenas pero líneas de producción apagadas en rubros como calzado, indumentaria, alimentos y línea blanca. El resultado es un modelo que favorece a los productos importados y castiga a las empresas nacionales, en especial a las pymes que son las principales generadoras de empleo formal.
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La Unión Industrial Argentina y cámaras sectoriales vienen advirtiendo que el cierre de 2025 encontró a la industria en un escenario de estancamiento con caída del empleo, pese a algunos rebotes mensuales de baja base. En provincias como Mendoza, el deterioro del empleo industrial es particularmente visible, pero la misma radiografía se repite en distintos polos fabriles del país. Economistas especializados señalan que la pérdida de capacidades industriales –desde capital humano hasta redes de proveedores– no se revierte automáticamente con una eventual mejora del PBI, porque implica desmontar saberes y estructuras construidas durante décadas.
En Trenel, donde funciona el Frigorífico Pico, la comunidad vive con angustia la posibilidad de un cierre definitivo. El intendente local calculó que los 450 puestos directos afectados se multiplican en empleos indirectos, desde transportistas hasta pequeños comerciantes, al tiempo que trascendieron deudas con productores ganaderos y meses de atrasos en el pago de servicios. La empresa prometió pagar una suma fija de 500 mil pesos por enero y mantener la ración semanal de carne, pero entre los trabajadores crece la sensación de que el ajuste nacional se traduce, en el territorio, en familias enteras empujadas a la calle.
Mientras el gobierno defiende su plan como un “sinceramiento” de la economía y apuesta a una rápida apertura comercial, en el entramado productivo se consolida la percepción de que la Argentina vuelve a un esquema primarizado, dependiente de importaciones y con menos industria propia. Si el caso Paty se confirma como cierre definitivo, la imagen de una de las hamburguesas más emblemáticas del país dejará de ser solo una marca del supermercado para convertirse en símbolo de una época de fábricas apagadas y trabajo perdido.
Fuente: Infonews



