El Presidente protagonizó otro raid bizarro en Mar del Plata que osciló entre el show mediático y la violencia discursiva. De la revista clase B con Fátima Florez a un discurso mesiánico en el Derecha Fest.
En una jornada que pareció desdibujar los límites entre la investidura presidencial y la precariedad clase B del espectáculo veaniego, Javier Milei convirtió su paso por Mar del Plata en una vidriera de su estilo de gestión: una mezcla de histrionismo farandulero bizarro y retórica de confrontación baja en IQ.
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Lo que comenzó como una visita protocolar a la temporada teatral, terminó confirmando la estrategia de la Casa Rosada de mantener la tensión política como sea, en la línea que Donald Trump baja a los peones de Washington. Milei no solo rompió una vez más el protocolo para subirse a las tablas y cantar junto a su “novia” Fátima Flórez, sino que poco después de eso, en un entorno ideológico a su medida, lanzó una nueva advertencia a la oposición: “Se le viene la noche a los zurdos (sic)”.
Freak show
La noche marplatense tuvo su pico de surrealismo en el Teatro Roxy. Pasadas las 20:50 el Presidente arribó acompañado por una comitiva reducida pero de alto voltaje político: su hermana y Secretaria General, Karina Milei, y la ministra de Capital Humano y terapeuta íntima, Sandra Pettovello.
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En la vereda lo esperaba Fátima, caracterizada y enfundada en un diseño textil fiel al estilo de la imitadora, lo que generó un revuelo que mezcló curiosidad con el operativo de seguridad. Pero el plato fuerte no estaba en la platea, sino en el escenario. Sobre el final de la función de Fátima Universal, Milei subió, tomó el micrófono e interpretó El Rock del Gato, el clásico de Los Ratones Paranoicos.
La performance no fue un arrebato espontáneo: mientras el fuego arrasa con la Patagonia ante la precariedad del sistemde de combate del fuego que tiene el país, el Presidente asistió horas antes del show al ensayo general para probar sonido, cuidando que su intervención “rockera” saliera según lo planeado.
“La voz le sonó espectacular”, declaró luego la imitadora de CFK.
De las tablas a la trinchera
Si el teatro aportó la dosis de “freakismo” mediático, la participación de Milei en la Derecha Fest aportó la carga de violencia simbólica. Lejos de buscar consensos, el Presidente utilizó el foro para radicalizar su discurso contra lo que denomina “la casta” y los sectores progresistas.
Ante un público de militantes libertarios enajenados, Milei apeló a un tono mesiánico para defender su ajuste: “Las aguas se separan cada vez más entre justos y pecadores”, sentenció, en tono religioso.
El mandatario aseguró que existe un “hartazgo social” y que “la gente dice basta de empobrecernos”, tal como decía cuando no era Presidente. En ese marco, y con lenguaje belicoso, ratificó el rumbo de su gobierno como un quiebre definitivo con el estatismo y lanzó la amenaza que resonó en todo el arco político: el fin de ciclo para la izquierda.
Para cerrar su alocución, Milei volvió a referirse a su presencia en los foros internacionales con una frase que roza el misticismo: “Davos es un lugar para dar batalla por las almas”. Entre canciones de rock y amenazas de oscuridad para los opositores, el Presidente dejó en claro en Mar del Plata que la “batalla cultural” es, para su gobierno, un show que no admite descanso.
Fuente: Infonwes



