El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, reafirmó en una reciente entrevista que la administración norteamericana tiene como objetivo profundizar su influencia económica y estratégica en todo el Hemisferio Occidental, proponiendo la creación de una amplia “zona económica” que abarque desde Alaska hasta el extremo austral de Sudamérica.
Según sus declaraciones, difundidas en medios regionales, la iniciativa forma parte de una visión más amplia de Washington para consolidar su presencia económica y política en el continente. Bessent explicó que, bajo el liderazgo del gobierno actual de Estados Unidos, se busca aprovechar oportunidades que en su opinión no se concretaron en administraciones anteriores.
El funcionario no brindó detalles operativos sobre cómo se implementaría esta zona económica integrada, pero su discurso coincide con documentos oficiales estadounidenses que enfatizan la prioridad de que el país tenga un rol predominante tanto en la economía como en la seguridad de América Latina. Esta postura ha sido interpretada por diversos analistas como parte de una mirada geopolítica más amplia del gobierno norteamericano.
Tensiones y hechos recientes en el extremo sur
Las declaraciones de Bessent se producen en un contexto de atención en el extremo austral de Argentina, donde el gobierno nacional recientemente dispuso la intervención del puerto de Ushuaia, considerado estratégico por su cercanía a rutas marítimas clave y la Antártida. Además, se registró el aterrizaje de una aeronave militar estadounidense en esa ciudad sin comunicación oficial previa, lo que generó cuestionamientos desde sectores locales.
Las autoridades norteamericanas señalaron posteriormente que se trató de una delegación legislativa que visitó la región para discutir temas vinculados a energía y minería, pero esta versión no fue confirmada por las autoridades fueguinas.
Historia de la idea hemisférica
La noción de una zona económica que integre a todo el continente no es nueva. Proyectos similares fueron impulsados en la década de 1990 con la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que buscaba eliminar barreras arancelarias entre la mayoría de los países americanos. Sin embargo, aquel plan fue abandonado ante la resistencia de varios Estados latinoamericanos que lo consideraban perjudicial para sus economías.



