Durante la tercera luna del Festival Nacional de Folklore, la artista presentó un homenaje a Facundo Cabral y combinó la música con fuertes referencias a la situación política actual —su rechazo a la gestión de Javier Milei y la defensa de un folklore que “no responda a los poderes de turno”— en un show que generó reacciones encontradas entre el público.
La Plaza Próspero Molina fue escenario el lunes por la noche de una de las presentaciones más comentadas y controversiales del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026. La cantante Luciana Jury, invitada con Duratierra y otros artistas, hizo un tributo especial a Facundo Cabral que rápidamente trascendió lo estrictamente musical para entrar en el terreno político y cultural.
Tributo, mensaje y controversia
Desde temprano, Jury desplegó un repertorio intenso y comprometido con la raíz folklórica, acompañado de invitados como Susy Shock, Mery Murúa, José Luis Aguirre, Paola Bernal y Pampi Torre. Juntos interpretaron “No podrán”, una canción cargada de significado que resonó tanto por su fuerza artística como por la declaración política que implicó su elección.
La presencia en escena de Susy Shock, artista trans con una visión crítica del folklore tradicional, fue uno de los momentos más comentados. Shock fue tajante sobre lo que considera un “folclore alcahuete del poder”, en referencia a figuras que, según su crítica, se han alineado con intereses políticos y económicos ajenos a las identidades culturales populares.
Críticas al gobierno y resistencia del público
Antes y después de las canciones, Jury no evitó aludir a la situación política del país. Habló de los “malos años” que, desde su punto de vista, vive Argentina desde la asunción del presidente Javier Milei, comparándolos con períodos anteriores que también considera difíciles, como los del gobierno de Mauricio Macri.
A pesar de su entrega en el escenario, su propuesta provocó una respuesta dispar en la plaza. Según diversos relatos, hubo silbidos y abucheos por parte de sectores del público que posiblemente no compartían su enfoque político o su estilo expresivo, mientras que otros respondieron con aplausos y apoyo.
Reacción de la artista
Lejos de definirse por la reacción negativa, Jury eligió destacar el apoyo que sí recibió. En declaraciones posteriores, resaltó que se quedaba con “lo mejor” de la devolución del público, haciendo hincapié en quienes aplaudieron y acompañaron su espectáculo. Afirmó que le parecía saludable que la gente expresara su opinión, incluso cuando no era mayoritaria.
Este episodio no fue aislado: otros artistas invitados, como Micaela Vicca de Duratierra, también aprovecharon el escenario para dejar mensajes vinculados a luchas sociales, ambientales y culturales vigentes en el país.
El folclore como campo de disputa cultural
La mezcla de música, crítica social y política en un contexto tradicional como Cosquín puso sobre la mesa un debate más amplio sobre el rol del arte en momentos de alta polarización. Para Jury y Shock, llevar un mensaje crítico desde el escenario es parte de su compromiso; para parte del público, ese gesto puede sentirse chocante o fuera de lugar en una celebración folklórica tradicional.
La tercera luna de Cosquín 2026, con su combinación de música, política y reacciones encontradas, reflejó la complejidad del presente argentino: un folklore que se re-significa y se disputa más allá de la música, en el terreno de las ideas y las identidades culturales.



