A 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico del 24 de marzo de 1976, un documental imprescindible expone el genocidio desde un lugar casi nunca contado: las morgues, las fosas comunes y el testimonio de quienes vieron el horror de primera mano.
A medio siglo del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Argentina sigue reconstruyendo su memoria colectiva frente a uno de los períodos más oscuros de su historia. En Córdoba, epicentro del terrorismo de Estado comandado por el genocida Luciano Benjamín Menéndez, el horror no solo se vivió en los centros clandestinos de detención, sino también en un espacio silenciado durante décadas: las morgues.
Cientos de cuerpos de jóvenes, perforados por más de 70 proyectiles, llegaban amontonados, en avanzado estado de descomposición, a una morgue absolutamente desbordada. Los trabajadores debían convivir con escenas imposibles de olvidar y con traslados sistemáticos hacia fosas comunes del cementerio San Vicente, una de las pruebas más brutales del plan de exterminio aplicado por la dictadura.
El testimonio que paralizó la sala
En el año 2008, durante uno de los primeros juicios por delitos de lesa humanidad en Córdoba, el estupor se apoderó de la Sala de Prensa cuando declaró José Adolfo Caro, trabajador de la morgue. Su testimonio, crudo y sin eufemismos, describió con precisión el funcionamiento del genocidio puertas adentro: cuerpos baleados, hacinamiento, condiciones sanitarias inhumanas y una maquinaria estatal diseñada para borrar identidades y pruebas.
Ese relato, junto al de otros trabajadores, confirma lo que los sobrevivientes denunciaron durante años: el terrorismo de Estado fue sistemático, planificado y ejecutado con absoluta impunidad.
Una carta ingenua al genocida
El documental “SEÑOR PRESIDENTE”, realizado por las periodistas Liliana Arraya y Eugenia Monti, recupera una historia tan brutal como reveladora. Ante el colapso sanitario y humano, Caro y otros morgueros escribieron una carta dirigida al entonces presidente de facto Jorge Rafael Videla, creyendo —ingenuamente— que en Buenos Aires se desconocían las atrocidades cometidas en Córdoba.
En esa carta denunciaban las condiciones de insalubridad, el desborde de cadáveres y la imposibilidad material de seguir trabajando en ese contexto. La respuesta del régimen fue inmediata y ejemplificadora: los trabajadores fueron despedidos. El mensaje fue claro: el silencio era parte del plan.
Memoria para las nuevas generaciones
“SEÑOR PRESIDENTE” no es solo un documental histórico: es una herramienta de memoria activa. Un material que interpela, conmueve y obliga a mirar de frente lo que muchos todavía intentan relativizar o negar.
Por eso, desde Multimedio Mordisquito, recomendamos que este documental sea visto en familia, con hijos y nietos. Así como el mundo se conmueve con los documentales sobre el nazismo y el Holocausto, la Argentina debe conocer que aquí también existieron campos de concentración, exterminio planificado y complicidades civiles, judiciales, empresariales y eclesiásticas.
Los hechos relatados en SEÑOR PRESIDENTE son apenas una parte de las aberraciones cometidas durante la dictadura cívico-militar-eclesiástica. Pero son suficientes para reafirmar una verdad irrenunciable:
Nunca Más es ahora. Memoria, Verdad y Justicia.
Por Jorge Vasalo



