Una reforma pensada para pocos: más beneficios para las corporaciones y menos derechos para los trabajadores
La historia argentina demuestra que debilitar el trabajo no crea empleo, sino más desigualdad. La crisis laboral no es producto de un exceso de derechos, como sostienen sectores privilegiados en el poder, sino de un modelo económico basado en la especulación, la exportación primaria sin valor agregado y la desregulación, que necesita debilitar al movimiento de trabajadores.
Hoy, mientras le quitan impuestos a las grandes empresas, quieren hacerle pagar la recesión a los trabajadores. El proyecto que hoy promueve el gobierno busca reducir el costo laboral, fragmentar la negociación colectiva y transferir recursos desde el trabajo hacia los sectores más concentrados de la economía. En definitiva, producir más precariedad y debilitar a los trabajadores para que unos pocos puedan tener más ganancias de las que ya tienen.
Lejos de crear trabajo, este tipo de reformas consolidan un escenario de menos y peor empleo, debilitando el entramado social y productivo que un país necesita para crecer. Tampoco contemplan las nuevas formas de trabajo, sino que las ignoran adrede, impidiendo su formalización.
No hay reforma laboral que resuelva la falta de trabajo sin un proyecto de desarrollo productivo, industrial, que genere empleo fuerte y de calidad. Ajustar derechos nunca fue una solución. Es cuestión de conocer la historia de nuestro país.
Por eso decimos: ¡El trabajo se defiende, la dignidad no se negocia!
Jorge Molina Herrera
Secretario General de Luz y Fuerza Córdoba



