Desde que Donald Trump asumió el control del Kennedy Center en diciembre de 2025, una ola de cancelaciones y renuncias ha sacudido a la institución considerada como uno de los epicentros de la cultura estadounidense. Músicos, actores y producciones teatrales de renombre han preferido renunciar a sus presentaciones antes que asociarse con la nueva dirección.
Entre los artistas y proyectos que han rechazado actuar en el lengendario centro artístico se encuentran Issa Rae, quien canceló su presentación agotada argumentando que el nuevo liderazgo no se alineaba con sus valores; Rhiannon Giddens, que retiró su performance y la reubicó en otro lugar; y Low Cut Connie, que canceló su participación de manera contundente como acto de protesta.
El musical Hamilton, una de las producciones teatrales más aclamadas de los últimos años, anunció la cancelación de su función programada en el Kennedy Center. Además, eventos de largo alcurce como el tradicional Chuck Redd’s Annual Christmas Eve Jazz Jam, que llevaba décadas celebrándose, fueron suspendidos.
También fueron cancelados la International Pride Orchestra, Eureka Day y múltiples eventos LGBTQ+ Pride que fueron discretamente removidos del calendario.
Donald Trump asumió el control del Kennedy Center para las Artes Escénicas en Washington D.C. tras asumir su segundo mandato, con lo que inició una reestructuración profunda poco después de su inauguración en enero de 2025.
Trump destituyó a la directiva anterior, designada bajo Joe Biden, y nombró a leales políticos como Richard Grenell y allegados como Usha Vance, esposa del vicepresidente, para alinear la institución con su visión MAGA. El magnate criticó la gestión previa y la calificó de “ideológicamente capturada“, promoviendo renovaciones con fondos federales de 257 millones de dólares y cambios en la programación para eliminar contenidos “woke“.
Acciones clave
- Canceló eventos como conciertos de coros LGBTQ+ y orientó la oferta hacia audiencias masivas con country y espectáculos patrióticos.
En diciembre de 2025, la junta bajo su presidencia decidió añadir su nombre a la fachada, convirtiéndolo en “Trump Kennedy Center”, pese a dudas sobre su legalidad congressional.??
Resistencia
El movimiento refleja una clara postura moral de la comunidad artística, que rechaza ser utilizada para legitimar o normalizar comportamientos considerados autoritarios. Los artistas argumentan que el Kennedy Center fue concebido como un espacio de celebración del arte, la libertad y la expresión, no como una plataforma para proyectos personales que contravengan valores democráticos y de respeto a la diversidad.
“Cuando artistas, músicos, actores y comunidades enteras se retiran, no se trata de corrección política, sino de claridad moral”, expresan los sectores que respaldan estas cancelaciones. En este contexto, la renuncia colectiva de la comunidad cultural representa una forma de resistencia sin precedentes contra lo que consideran un menoscabo de los principios democráticos y culturales que históricamente defendió la institución.
Fuente: Info News



