El “Efecto Toto”

milei y caputo
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¿De qué hablo cuando digo “Efecto Toto”? Hablo de la reciente desmentida del ministro Luis Caputo sobre un supuesto “rescate” de bancos de EE. UU. Esta versión, que convenientemente para el gobierno trascendió antes de las elecciones del 26 de octubre por $20.000$ millones de U$D, expone un patrón peligroso: la construcción de relatos de certidumbre con un claro sesgo electoral. Esta estrategia sirvió de anclaje político para un modelo que insiste en el endeudamiento como única medida.

Esto es el “Efecto Toto” en acción: vender una “lluvia de dólares” frescos que, en realidad, son nuevos compromisos de deuda, hipotecando el futuro a cambio de una estabilidad de cortísimo plazo.

No basta con el endeudamiento del estado nacional, sino que se promueve también el endeudamiento en dólares de provincias y de empresas con el fin de captar divisas. Aunque el récord de crecimiento porcentual en deuda corporativa se dio en 2016, los volúmenes totales han marcado nuevos hitos en períodos recientes.

En el Primer Semestre de 2025, el mercado de capitales argentino marcó un nuevo récord de financiamiento corporativo, alcanzando los US$ 9.831 millones en instrumentos de deuda. Dentro de este monto, las emisiones en dólar hard (Obligaciones Negociables o ON) representaron US$ 7.297 millones, siendo el segundo registro más alto desde 2015.

Se registró una “lluvia de dólares” inmediata después de las elecciones de octubre de 2025, donde 10 empresas argentinas emitieron deuda por más de US$ 3.000 millones en un corto lapso, reabriendo el mercado internacional. Empresas como Tecpetrol e YPF estuvieron a la cabeza de estas colocaciones.

La consecuencia directa de basar la economía en ficciones financieras es la caída de la confianza de quienes deberían invertir: los empresarios. Los datos oficiales del INDEC son contundentes y reflejan la parálisis de la inversión productiva y la caída sin límites de la economía real.

  • El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) en el sector Manufacturero se hundió a un -22,8% en octubre de 2025. Un valor tan negativo significa que la sensación dominante es de deterioro, siendo más las empresas que esperan un empeoramiento que una mejora.
  • Este pesimismo se traduce en la inacción: el 54,3% de las firmas reportó que su

cartera de pedidos está “por debajo de lo normal”, lo que frena la producción.

  • El problema es transversal: el sector Comercial mostró una caída del 9,3% en su ICE, evidenciando la retracción del consumo.
  • En general, para el 50,2% de los industriales, el principal factor limitante de la producción es la escasa demanda interna.

En términos simples: No hay inversión porque no hay consumo. El “Efecto Toto” nos puede dar un verano tranquilo, pero con una economía productiva que se achica cada día.

Como podrás apreciar, ningún número, ningún indicador te involucra directamente ni te contempla. Es un gobierno despiadado, donde los negocios para pocos están al orden del día, pero que no tiene en cuenta al votante. El mayor interrogante es: ¿Por qué tiene votantes? Otro interrogante es cómo el Dios Mercado tomará esta estrategia de desmentir el apoyo de los bancos privados de EE. UU., cuando se ventiló previo a las elecciones. Hoy, viernes de feriado nacional, mientras el mercado de Wall Street sube, los bonos argentinos bajan, un claro indicador de que la desconfianza persiste y el costo de la ficción lo pagamos con mayor riesgo país. El martes, al reabrir los mercados locales, sabremos si el “Efecto Toto” todavía tiene crédito.

Por Ariel Chiariotti

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