Compañeros y compañeras, como es de público conocimiento y tal como ya lo expresara en publicaciones anteriores, estamos atravesando a nivel país una delicada situación de carácter político e institucional, tal vez la más grave desde el regreso de la democracia a la fecha.
A esto se suma hoy un nuevo ataque de las instituciones, estoy hablando de la
proscripción como herramienta de disciplinamiento al conjunto de la dirigencia política y
social, y considero que incurren en un grave error quienes piensan que la condena
impuesta a la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner comienza y concluye en ese
acto, ya que esta resolución amañada y totalmente viciada forma parte de una política
deliberadamente autoritaria, impulsada por el Gobierno Nacional y llevada a cabo por los
sectores de poder y los medios de comunicación más concentrados, sumado a la represión
y el desconocimiento de derechos humanos elementales como lo son por ejemplo el
trabajo digno, la educación y la salud, entre otros derechos avasallados.
A nosotros como trabajadores, el momento nos exige mirar más allá de lo netamente
reivindicativo en materia laboral, es nuestra obligación como parte de la sociedad poder
trabajar en unidad no sólo con el resto de las organizaciones gremiales, sino también
fortalecer redes con el resto de la comunidad organizada, levantar la voz por quienes hoy
están siendo excluidos del sistema, que hoy sin duda se cuentan por millones los
argentinos en esa situación; también tenemos que impulsar y sumarnos a todo tipo de
iniciativa que luche por la defensa de la soberanía Nacional, destacando que nunca antes
en la historia se expresaron políticas de entrega de nuestra soberanía sin disimulo y con la
celeridad con que está sucediendo hoy.
Si bien el panorama es de profunda preocupación, no es menos cierto que están
empezando a manifestarse sectores que hasta el momento estaban en silencio, hoy
podemos observar que cotidianamente hay marchas de protesta, dado que la situación
económica está asfixiando a la mayoría de los argentinos, y la historia demuestra que
cuando la gente empieza a salir masivamente a reclamar cambios, no cesa de hacerlo
hasta lograr su objetivo.
Por último, compañeras y compañeros, quiero manifestarles que la pelea que estamos
dando contra la transformación de EPEC en S.A.U, no es aislada, la misma se da en un
marco de resistencia nacional a un modelo de país que quieren imponer los sectores del
poder marginando a la mayoría de las clases populares.
Como lucifuercistas debemos mantener la empatía con quienes padecen en mayor
medida estas políticas de empobrecimiento y persecución.
Por Jorge Molina Herrera Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza