El mundo multipolar nos espera

BRICS
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email
Read Time:1 Minute, 31 Second

Por décadas, el orden internacional ha estado dominado por una visión unipolar, centrada en el poder de Estados Unidos y las estructuras occidentales. Sin embargo, los acontecimientos recientes –políticos, económicos, militares y culturales– han dejado al descubierto una tendencia que ya no puede ser ignorada: el ascenso firme y decidido de un mundo multipolar.

El video que acompaña este editorial es más que un registro visual: es testimonio de una época en transformación. En él, se observan discursos, símbolos y gestos que ya no giran en torno a una única potencia rectora. Se vislumbran nuevas alianzas, bloques regionales más sólidos y actores emergentes que reclaman voz y voto en la toma de decisiones globales.

China y Rusia, por ejemplo, se posicionan como contrapesos estratégicos al poder occidental. India, con su crecimiento económico y su diplomacia activa, también se postula como una pieza clave. América Latina, África y el sudeste asiático comienzan a romper con el modelo de dependencia tradicional, buscando caminos más soberanos y plurales.

Este reordenamiento, sin embargo, no está exento de tensiones. La competencia por recursos, tecnologías y narrativas es cada vez más evidente. Aumentan los conflictos híbridos, la desinformación y las presiones diplomáticas. Pero también se abre la oportunidad para una nueva arquitectura global más equilibrada, donde las decisiones no emanen de un solo centro de poder.

En ese contexto, América Latina tiene una oportunidad histórica: abandonar su rol de periferia y convertirse en un actor estratégico. Para ello, debe fortalecer su integración regional, apostar por una política exterior autónoma y construir consensos internos que garanticen estabilidad y proyección.

El mundo multipolar no es una utopía ni un eslogan. Es una realidad en construcción que exige visión, inteligencia y audacia. Nos espera. La pregunta es: ¿estamos preparados para ocupar un lugar digno y protagónico en él.

Por Jorge Rachid

Scroll al inicio