La localidad bonaerense de Junín, situada a unos 260 kilómetros de la Capital Federal, enfrenta desde hace más de un año una situación crítica derivada de la interrupción de una obra pública esencial. Se trata de un paso bajo nivel en la avenida Rivadavia, que debía finalizar en 2025, pero quedó abandonado tras el recorte de fondos impulsado por la administración de Javier Milei.
Iniciada en junio de 2023, la construcción avanzaba conforme al plan original hasta diciembre del mismo año, momento en que el nuevo gobierno decidió suspender toda obra pública nacional. Como consecuencia, la empresa a cargo retiró su maquinaria, dejando el trabajo apenas a un 40% de su ejecución, y provocando un verdadero quiebre en la conectividad de Junín.
Fernando Borroni, periodista de C5N, describió la situación como un ejemplo claro de los efectos del “Estado ausente” y anticipó que no hay indicios de que se retomen las obras en el corto plazo. Incluso se evalúa una opción extrema: deshacer lo construido, reponer las vías y devolver la avenida a su estado previo, una alternativa que, lejos de solucionar el problema, prolongaría aún más la división de la ciudad.
Mientras tanto, un grupo de comerciantes inició acciones legales contra el Estado nacional con la esperanza de reactivar el proyecto. “Quizá mi nieto vea la obra terminada”, reflexionó con resignación uno de los damnificados. Junín, partida al medio, simboliza hoy las consecuencias concretas de decisiones que afectan la vida diaria mucho más allá de los discursos.
Fuente: Minuto UNO



