el Senado de la Nación expulsó a uno de sus miembros: Edgardo Kueider fue finalmente excluido de su banca este jueves, tras haber sido detenido hace dos semanas en Paraguay con más de U$S200.000 y $600.000 sin declarar. La decisión de una mayoría agravada del recinto tiene un alto impacto político porque el legislador asumió su cargo por el Frente de Todos en 2019 pero en el último año se reconvirtió en un apoyo clave para el gobierno de Javier Milei.
La expulsión del senador nacional por Entre Ríos se construyó a partir de cambios de votos a último momento en el PRO y la UCR, pero sobre todo del mismo espacio de La Libertad Avanza. El pedido de desafuero de la jueza Sandra Arroyo Salgado, conocido minutos antes de que se abra el recinto, fue determinante para el giro en esos dos espacios. Los libertarios, a su vez, tuvieron que admitir públicamente que no tenían fuerza suficiente solo para suspender al legislador.
El macrismo y el radicalismo se debatían hasta anoche la posibilidad de suspender a Kueider, como proponían los libertarios. Esa incertidumbre hacía prever que la votación de hoy podía terminar en nada, ya que cualquiera medida disciplinaria necesita el voto de los dos tercios de los presentes. Pero la decisión de la magistrada federal inclinó la balanza inevitablemente hacia la expulsión con el correr de la sesión.
Los votos para remover a Kueider entonces surgieron del kirchnerismo-peronismo de Unión por la Patria, más algunos del PRO y la UCR y LLA. Superaron con creces los 2/3 que exige el reglamento para destituir a un legislador nacional: hubo 61 votos a favor, cinco negativos y una abstención.
La definición estuvo rodeada de suspenso cuando al filo de la votación, pasadas las 15, el oficialismo pidió un cuarto intermedio para una discusión a puertas cerradas entre los presidentes de los bloques y la vicepresidenta Victoria Villarruel. Voces en la oposición entendieron que el Gobierno buscaba a último momento “salvar” al legislador buscando que no haya 2/3 de los votos.
En la previa a la sesión habrían caído muy mal los dichos del propio Milei de anoche, cuando dijo al salir del stream libertario La Misa que a Kueider había que “echarlo a patadas”. Lo mismo sobre el encendido tuit de Villarruel, que este miércoles pidió agregar un pedido de suspensión para el ultrakirchnerista Oscar Parrilli, también con causas abiertas en la Justicia. “Villarruel y Milei se fueron de boca y quisieron redoblar la apuesta y terminaron unificando todo el recinto, menos LLA”, entendió un operador parlamentario.



