La campaña permanente

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El texto revisa las complejas relaciones de los partidos políticos de cara a las elecciones legislativas de medio término.

     Falta mucho. Es lo primero que decimos cuando escuchamos y vemos que muchos políticos ya se calzaron el traje para la campaña. Falta mucho, pero esto es como el truco, una vez que uno pone, los demás se ven en la obligación de cantar los tantos sobre la mesa.

     En este contexto, la primera en salir a la cancha fue Cristina Fernández de Kirchner al poner primera en la interna del Partido Justicialista. A partir de allí, el carro arrancó y los melones van acomodándose solitos.

     La semana pasada, aparecieron afiches pegados en las inmediaciones del Congreso Nacional con la leyenda “Victoria Conducción; La agenda de la Patria”. En el centro del afiche, se la ve a la vicepresidenta de la Nación con un poncho, y en los márgenes superiores, la escarapela, las Islas Malvinas y la Virgen de Luján. En los márgenes inferiores, una “línea histórica”, con el Brigadier Juan Manuel de Rosas, el General Juan Domingo Perón y el ex coronel Muhamed Alí Seineldín, quien comandara los alzamientos de los Carapintadas contra Raúl Alfonsín y Carlos Menem.

     Desde el entorno de Villarruel, negaron tener responsabilidad en la confección de los afiches y denunciaron una “operación” en contra de la presidenta del Senado: “Nunca haríamos algo así”, dijeron y no descartaron que la pegatina tenga el objetivo de enrarecer el clima de distensión entre Villarruel y Javier Milei.

     El vínculo entre el primer mandatario y Victoria Villarruel -hicieron campaña y llegaron juntos a la Cámara de Diputados en 2021- viene afectado por una fuerte desconfianza y recelo. Tuvo su momento de mayor intensidad cuando, en una entrevista televisiva, el presidente dijo que la vice estaba “más cerca de la casta”. Esa frase confirmó una ruptura que se venía gestando desde el inicio mismo del gobierno.

     “Villarruel no tiene ningún tipo de injerencia en la toma de decisiones. No participa de las reuniones de Gabinete. Decidió no participar. Hace mucho tiempo que decide no participar en las reuniones de Gabinete. El diálogo es lo que se necesita institucionalmente para cumplir con nuestros roles. Ella en su visión, en muchas de las cosas que nosotros hacemos está más cerca del círculo rojo, de lo que ella llama la alta política, y lo que nosotros llamamos la casta”, afirmó el mandatario en la mencionada entrevista.

     Esas declaraciones generaron un sismo puertas adentro de LLA y cuando todo parecía indicar que la vice le respondería, finalmente eso no ocurrió y, de hecho, en la última semana hubo un gesto de Villarruel elocuente para desacelerar una crisis institucional en ciernes: recibió al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, confirmando que iban a defender a “nuestro gobierno”.

     Por el lado del peronismo “mainstream”, hubo un gesto de reconciliación entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof al participar en Rosario el ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, junto a la ex mandataria.

     CFK participó el pasado sábado 23 de noviembre en la Universidad Nacional de Rosario del cierre del Encuentro Nacional de Salud. El acto  fue la segunda visita de CFK  al interior del país, desde que fue proclamada titular del PJ. La semana anterior había visitado Santiago del Estero para conmemorar el Día de la Militancia Peronista. El objetivo que se autoimpuso la expresidenta es saltar la tranquera bonaerense para reordenar al partido.

     Más allá de la contundencia de la actividad, la tensión interna está latente. Fueron notorias las ausencias de referentes del peronismo provincial. El exgobernador Omar Perotti no estuvo presente. Su entorno alegó que no fue invitado. El senador Marcelo Lewandowski tampoco estuvo. Se excusó en que tendría que estar en Uruguay esperando los resultados del balotaje presidencial con dirigentes del Frente Amplio. “La convocatoria fue enorme. Nosotros no hacemos escaneo de quién está y quién no está”, esgrimió Germán Martínez.

     Por el momento, tampoco se cerraron las heridas con Ricardo Quintela. CFK lo llamó en tres oportunidades para negociar y el gobernador de La Rioja las desestimó. No hubo encuentro ni gestos de unidad. Es más, “el Gitano” está preparando un acto para lanzar en los pŕoximos días un espacio disidente denominado “Federales”, que intentará disputarle el poder partidario a la exmandataria. En tanto, el vínculo con Axel Kicillof quedó resentido después de que el gobernador bonaerense no se pronunciara a su favor en la pulseada con Quintela y el conflicto no fue abordado. En suma, son muchas las cuentas pendientes que el peronismo tiene aún por resolver.

     “Se va a reordenar”, sostuvo Kreplak, a la salida del Encuentro y para bajarle el dramatismo a las peleas. “Luego de una derrota hay debates necesarios que tienen que darse: rediscusiones de roles”, afirmó y resaltó que el daño que está generando el programa económico-social del Gobierno, no permite otra alternativa más que saldar las diferencias: “Nos vamos a seguir ordenando porque lo que está sucediendo a nivel nacional nos tiene que poner a todos en el mismo lugar”.

     Además, Kicillof salió a armar “mesas” en varios distritos calientes del conurbano bonaerense, como Esteban Echeverría, dónde el intendente Fernando Gray está enemistado desde la primera hora con Máximo Kirchner y, por antonomasia, con La Cámpora.

     También Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, salió a patear Quilmes, distrito que conduce la camporista Mayra Mendoza. Insólito, pero real.

     Aunque falte un año para las elecciones de medio término y pese a que nadie lo diga, todos están en campaña, demostrando que el desastre económico y social que lleva a cabo dia a dia Milei puede quedar en un segundo plano. Pareciera que lo más importante es probarse el traje de candidato, casi como un favor que actúa de cortina de humo y distrae a la población de la pobreza organizada que gestiona Milei.

Por Marcelo Ibarra, director de revistapunzo.net

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