Perón y las razones de una aplastante victoria

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El 11 de noviembre de 1951 el pueblo reeligió como Presidente de la Nación a Juan Domingo Perón, unos meses antes había fracasado el intento golpista encabezado por el General Benjamín Menéndez y alentado por varios políticos de la oposición.

Hortensio Quijano volvió a acompañar en aquella ocasión a Perón como candidato a vice en la fórmula, sectores militares habían resistido fuertemente la propuesta de la CGT para que Eva Perón ocupara ese lugar.

Con el cáncer a cuestas y soportando intensos dolores, Evita había sido operada el 6 de noviembre en el Policlínico de Lanús por el cirujano norteamericano George Pack, antes de la intervención quirúrgica había grabado un mensaje referido a las elecciones que es difundido por radio el 9 de noviembre:

“El 11 de noviembre no se juega el destino de Perón, se juegan los destinos del pueblo mismo, que son los destinos de la Patria. Nosotros sabemos que la victoria es nuestra. Sin embargo es necesario darle caracteres resonantes. Perón debe triunfar en todas partes por abrumadora mayoría. Durante más de cinco años la propaganda extranjera ha hablado de la dictadura de Perón. El pueblo argentino debe contestarle con su voto libre de pueblo soberano…”

Y así fue, Juan Perón obtuvo 4.732.307 votos, duplicando en votos a la fórmula de la Unión Cívica Radical integrada por Ricardo Balbín-Arturo Frondizi.

Las mujeres argentinas, que ejercieron por primera vez su derecho cívico, apoyaron masivamente al peronismo que alcanzó un porcentaje de 62,40% nunca antes ni después superado en una elección presidencial.

Nuestro gremio celebró la victoria electoral con la foto del “primer trabajador” votando, impresa en la tapa de periódico “El Obrero Gráfico”.

Vale la pena explicar de manera simple algunas de las razones por las que el Partido Peronista tuvo ese gran apoyo del pueblo argentino, las palabras del propio Perón lo explican con claridad:

“Algunos dicen de que a pesar de todo lo que hemos hecho (durante el primer mandato de gestión), hay un poco de desequilibrio en la economía, yo pregunto ¿qué país tiene equilibrada la economía en este momento? (…)

Algunos dicen : Sí, pero no hay dólares. El que dice eso es un poco animal. Les voy a explicar: Cuando terminó la guerra, más de catorce mil industrias se habían hecho prósperas durante los cinco años de la contienda, pues no venía ninguna mercadería del extranjero. Si cuando yo me hice cargo del gobierno hubiera abierto la importación, siete mil hubieran quebrado porque eran industrias antieconómicas, antieconómicas en los precios o en los costos de producción, pero eminentemente económicas en el aporte del trabajo personal.

Pero ¿Cómo podíamos hacer para proteger esas industrias? Había dos maneras: creando barreras aduaneras -cosa antipática y que este mundo librecambista y teórico combate en todas partes- y, no disponiendo de divisas, creando los permisos de importación para mantener el nivel de los saldos. Entre los dos sistemas elegimos el de no tener dólares, porque cuando dijeron los importadores ‘Vamos a traer 5 mil heladeras eléctricas’, nosotros contestamos ‘no tenemos dólares’, y las fabricó Siam-Di Tella con material y trabajo argentinos.

Cuando el gobierno tiene el manejo económico, hace la cantidad de dólares que quiere, pero no a costa de la miseria de nuestro pueblo. Si no conseguimos dólares, paciencia, haremos en el país lo que no podemos traer con los dólares que nacen de la miseria, el hambre y del dolor de nuestro pueblo”

Quienes hoy gobiernan en Argentina deberían tomar las sabias lecciones de la historia hasta comprender que la felicidad del pueblo solo fue alcanzada en los períodos en que la filosofía humanista se hizo práctica, jamás con los experimentos autoritarios de un liberalismo cipayo y salvajemente inhumano.

Por Héctor Amichetti

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