El 20/11 se celebra el día de la soberanía, conmemorándose la batalla de la Vuelta de Obligado, cuando se enfrentó al poder imperial de la época que pretendía desconocer la autoridad de Rosas como encargado de relaciones exteriores de la Confederación Argentina. Buscaban así el libre tránsito por el Río de la Plata y su cuenca estableciendo además relaciones comerciales directas con las provincias del litoral.
El concepto de soberanía corresponde al de poder político supremo que corresponde a un Estado independiente. La soberanía nacional asigna este poder a la Nación, entidad abstracta vinculada a un espacio físico que pertenece a los ciudadanos pasados, presentes y futuros.
Soberanía que ha sido abandonada por el actual gobierno atando el destino de la Nación a la voluntad del poder imperial.

El presidente, en su papel de bufón rastrero, no deja de humillar al pueblo argentino en su empeño de someter al país a la política internacional de los Estados Unidos de Norteamérica. Así se relativizan los reclamos por Malvinas, se abandonan posiciones tradicionales de la política exterior argentina, todo con el propósito de lograr el beneplácito del poder imperial a cambio de treinta monedas.
El propio Milei lo ha sintetizado cuando dijo que era un topo que venía a destruir el Estado. No existe soberanía sin Estado. Los hechos del mundo nos lo recuerdan a cada rato.
Que no son sólo palabras lo demuestran el cierre de reparticiones básicas para la regulación productiva, los ataques al sistema científico tecnológico, la privatización o desguace de empresas de del sistema de Fabricaciones Militares, la no defensa de la soberanía en los mares del sur…
Como adherentes del movimiento nacional y popular no podemos disociar la idea de soberanía nacional de la idea de soberanía popular. La soberanía popular da encarnadura al concepto más abstracto de soberanía nacional al reconocer al pueblo de la Nación como sujeto histórico y fuente del poder, ejercido a través del sistema democrático; algo que también quiere suprimir el actual gobierno.
La soberanía nacional ha sido defendida en nuestra historia con la conducción de líderes populares: los guerreros de la independencia, los caudillos de la organización nacional, Yrigoyen, Perón, Kirchner y Cristina Fernández entre otros. Y por los líderes que han de surgir.
Es necesaria la recuperación del Estado Nacional, para que sea un verdadero centro vital y amigable, por encima de intereses parciales circunstanciales, teniendo a Argentina como protagonista, integrada a la América Latina.
Es momento de que el pueblo recupere su soberanía frente a este gobierno traidor en la defensa de sus intereses, los intereses de la Nación.
or Eduardo González



