Se ha comentado profusamente en los medios de comunicación la actual relación entre el Presidente Milei y la famosa vedete y presentadora Amalia González. Por la vía de sucesivos romances el Presidente intenta mantener su prestigio, presentándose como elemento disruptor y playboy. Desde allí incorpora Yuyito incluída, la herencia “cultural” del menemismo.
Ya se ha mencionado en estas columnas que el conflicto universitario se prolonga en el tiempo, extendiéndose al sistema de Ciencia y Técnica.
Recientemente se ha difundido el número (645) de patentes, nacionales e internacionales, logradas por el CONICET en los últimos años con gran presencia de las Universidades nacionales. No hay modo de esconder la profunda cipayeria que se expresa en los avances privatizadores o paralizadores sobre el ARSAT, el CAREM, FADEA, INVAP, IMPSA y otros grandes emprendimientos estratégicos de la ciencia y la técnica nacional.
El ataque al sistema de salud, con fuerte impacto en el AMBA, el ahogo y desmembramiento del empleo público y la privatización total del transporte aéreo y ferroviario son tremendos focos de luchas sindicales. Mientras, las tarifas no dejan de aumentar y las jubilaciones no dejan de bajar.
A lo antes descripto podemos agregar la decepción de algunos sectores económicos que habían puesto expectativas en el actual gobierno. El industrial Paolo Roca, ha solicitado medidas proteccionistas frente a la competencia china. El cepo cambiario continúa decepcionando a algunos inversores.
Economistas opositores han señalado que el gobierno está sosteniendo la paridad cambiara no pagando deudas, ocultando los intereses de la deuda y aplicando recortes que son muy difíciles de mantener. Lo recaudado por el blanqueo es pan para hoy y hambre para mañana.
La actual gestión gobierna marginando al país conocido, responde a los especuladores buitres que recorren el mundo.
Todo lo expuesto tiene que ver con la estrategia del shock o crisis permanente. Pretenden destruirnos con ataques masivos y simultáneos.
El campo nacional tiene la responsabilidad de enfrentar esta realidad, dando batalla en todos los frentes, sin sectarismos ni exclusiones, actualizando la autoconciencia de la patria. Sepamos advertir los peligros que nos acechan y nos sumemos a una acción colectiva.
Por Eduardo González



