El noveno mes del año trajo consigo otro golpe duro para la economía argentina, con un desplome del 18% en el consumo en supermercados durante las primeras tres semanas de septiembre en comparación con el mismo período del año pasado. Así lo reportó la consultora Scentia, en línea con la caída del 17,9% registrada en agosto y un acumulado del 11,9% de disminución en lo que va del año.
El consumo, que siempre ha sido un termómetro de la situación económica, sigue sin repuntar a pesar de algunos supuestos signos de mejora en los ingresos anunciados por el gobierno. Según los supermercadistas, la baja acumulada hasta este mes oscila entre un 12% y 13%, lo que pone de manifiesto que la recuperación de los salarios no ha logrado traducirse en una reactivación del consumo.
Las ventas en supermercados y autoservicios siguen cayendo, en julio, estas ventas se desplomaron un 16,1% interanual, con un acumulado de 9,6% de caída en los primeros siete meses del año. Para la consultora Analytica, estos niveles son “sumamente bajos” y marcan el peor desempeño en el consumo desde que comenzó la serie histórica en 2017.
El contraste entre la leve mejora en los ingresos y la caída en el consumo es alarmante. El peso creciente de los servicios en los gastos del hogar, como electricidad, gas, combustibles y transporte público, ha absorbido gran parte del aumento salarial. Mientras que los salarios subieron un 128,5% desde noviembre, los costos de los servicios esenciales lo hicieron en más de un 300%, lo que impide que las familias puedan destinar más dinero a otros rubros, como la compra en supermercados.
Aunque los créditos con tarjeta crecieron un 8,4% en términos reales en julio, evitando una caída aún mayor, no han sido suficientes para reactivar el consumo masivo. Los supermercados, conscientes de esta crisis, han recurrido a descuentos y promociones agresivas, como el 2×1 y rebajas del 50%, con la esperanza de atraer a los consumidores que cada vez están más restringidos por la inflación.
La crisis económica que vive Argentina, exacerbada en septiembre, sigue golpeando de lleno en el consumo, especialmente en bienes esenciales, dejando claro que los esfuerzos por reactivar la economía aún no logran cambiar el rumbo.



