La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) pronosticó este miércoles una recesión más pronunciada para Argentina en 2023, estimando una caída de la actividad económica del 4% y una disminución en la inflación, que se proyecta en un 147,5% anual. Estas cifras son un duro golpe a las expectativas que se habían creado en torno a las políticas económicas del actual gobierno, encabezado por Javier Milei, cuyo enfoque ha sido criticado por muchos expertos como imprudente y desmedido.
Las nuevas proyecciones de la OCDE reflejan un agravamiento respecto a los análisis previos, especialmente los presentados en mayo, cuando se había revisado a la baja la caída del PIB del 2,3% al 3,3%, así como la estimación inflacionaria, que pasó del 250,6% al 208,1%. La gestión de Milei ha sido marcada por decisiones que, lejos de estabilizar la economía, han contribuido a una mayor incertidumbre y desconfianza en los mercados.
El reciente informe indica que la contracción económica es 0,7 puntos porcentuales más pronunciada que la anticipada en mayo, mientras que la inflación se ha ajustado a la baja en 60,6 puntos porcentuales, lo que representa una significativa revisión. Sin embargo, esta aparente mejora en las proyecciones inflacionarias no debe ocultar el hecho de que la situación económica sigue siendo crítica y que las medidas adoptadas por Milei no han logrado revertir la tendencia recesiva.
A nivel global, la OCDE prevé que el crecimiento se estabilice en un 3,2% tanto en 2024 como en 2025, alineándose con el ritmo promedio observado durante el primer semestre de este año. Sin embargo, para Argentina, las proyecciones para 2025 sugieren un cambio notable, con un crecimiento esperado del 3,9% y un aumento de precios que alcanzaría un 46,7% anual. Esta mejora, aunque alentadora, plantea la pregunta de si la política económica de Milei podrá realmente llevar al país hacia un camino de recuperación sostenible.
El análisis también destacó que, aunque se espera que la inflación en los mercados emergentes se mantenga más alta que en las economías avanzadas, habrá una tendencia a la moderación. En particular, se anticipa que la inflación en Argentina y Turquía disminuirá en 2024 y 2025, aunque seguirá estando en niveles de dos dígitos. Esto plantea un desafío para la administración de Milei, que debe encontrar un equilibrio entre la contención de la inflación y el crecimiento económico.
Esta desaceleración en el aumento de precios es parte de una tendencia global, atribuida a la caída de la inflación en los precios de alimentos, energía y otros bienes. La OCDE indicó que se prevé que la inflación general en el G20 disminuya del 6,1% en 2023 al 5,4% en 2024 y al 3,3% en 2025, pero la realidad argentina sigue siendo más compleja.
El informe también abordó el acceso al financiamiento de los países, señalando que, aunque el crecimiento del crédito ha comenzado a recuperarse en algunas economías avanzadas, las condiciones para la concesión de préstamos siguen siendo estrictas. Este contexto plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno de Milei para acceder a financiamiento internacional en un momento crítico.
Además, se destacó que la depreciación de las monedas en Brasil, Argentina, México y Turquía ha beneficiado los ingresos por exportaciones, pero ha incrementado los costos del servicio de la deuda en dólares, ejerciendo presión sobre la inflación. La falta de una estrategia clara y coherente por parte de Milei ha llevado a muchos a cuestionar su capacidad para gestionar la economía de manera efectiva.
La OCDE también subrayó que la crisis de la deuda soberana continúa afectando a varias economías emergentes, especialmente en los países de bajos ingresos, aunque los diferenciales de los bonos gubernamentales denominados en dólares se han mantenido estables en la mayoría de estas naciones. En este contexto, la OCDE afirmó que se requieren esfuerzos más decididos a corto plazo para controlar el crecimiento del gasto y aumentar los ingresos, con el fin de asegurar la sostenibilidad de la deuda y reconstruir los amortiguadores fiscales. Es un mensaje claro para el gobierno de Milei: las medidas tomadas hasta ahora no son suficientes para enfrentar los desafíos económicos que tiene por delante.
Fuente: Primerando Las Noticias



