Destaco de aquella histórica jornada del 22 de agosto de 1951 la advertencia que Evita le hiciera a la compacta masa de trabajadores y trabajadoras convocados por la CGT para exigirle que integre la fórmula junto a Juan Perón.
Ella les decía: “… la oligarquía, los mediocres, los ‘vendepatria’ todavía no están derrotados y desde sus guaridas atentan contra el pueblo y contra la nacionalidad… Ellos no perdonarán jamás que el general Perón haya levantado el nivel de los trabajadores, que haya creado el Justicialismo, que haya establecido que en nuestra patria la única dignidad es la de los que trabajan.”
Por esos días, los golpistas reaccionarios organizaban furtivas reuniones haciendo ajustes en su plan para derrocar al gobierno y asesinar a Perón.
“Norteamérico” Ghioldi advertía a su compañero socialista Nicolás Repetto, quien en épocas de golpe y fraudes había sido máximo Juez de la Corte, sobre la necesidad de alentar un levantamiento militar, mientras el general Benjamín Menéndez convocaba al propio Ghioldi, a Arturo Frondizi y a Reynaldo Pastor para que apoyen la “revolución” que estaba tramando.
El intento de Menéndez nace y muere el día 28 de septiembre.
Es razonable pensar que el renunciamiento de Evita, muy resistida por los altos jefes de las Fuerzas Armadas, le haya restado apoyo militar a aquella conspiración.
LOS TRABAJADORES, ESCUDO Y TRINCHERA DE PERON
Pero la advertencia de Evita no se quedaría en palabras.
Acosada por el avance indetenible del maldito cáncer, no fue impedimento para que el 29 de setiembre, apenas unas horas después del frustrado golpe, convocara a tres dirigentes sindicales de su máxima confianza: José Espejo (del gremio de la alimentación y Secretario General de la CGT), Florencio Soto (ferroviario) e Isaías Santín, (respetado dirigente de la UTA de origen anarco-sindicalista), y al general Humberto Sosa Molina (Jefe del Ejército), para comunicarles que a través de la “Fundación”, y por intermedio del Príncipe Bernardo de Holanda, había decidido comprar 5.000 pistolas automáticas y 1.500 ametralladoras para entregarlas a los obreros y que estos puedan utilizarlas en caso que se repita un alzamiento militar como el día anterior.
La noche anterior, desde el balcón de la Rosada junto a Perón, había agradecido a la CGT por decretar un paro general, organizar el corte de los accesos a la Capital para obstaculizar el avance de los sublevados y marchar masivamente a Plaza de Mayo para defender al gobierno.
Ustedes son “escudo y trinchera de Perón”, diría Evita.
LA CONTUNDENTE VICTORIA ELECTORAL DEL PERONISMO
El 11 de noviembre, el Partido Peronista triunfó con el 62,40% de los votos. Más de 4.700.000 argentinos ratificaron, en forma contundente, su respaldo al Proyecto Nacional y Popular iniciado en 1946. Las mujeres argentinas ejercen por primera vez en la historia, su derecho al voto. Evita lo hace en una urna que le acercan al policlínico de Lanús, donde está internada.
Ocho meses más tarde, el pueblo argentino llora su muerte.
Las armas que ella depositára en la CGT son llevadas al arsenal Esteban de Luca para ser luego entregadas a Gendarmería Nacional.
El Gobierno democrático, constitucional, profundamente nacional y popular, liderado por Juan Perón, resiste unas cuantas conspiraciones más y al fin es derrocado en septiembre del ’55.
Perón marcha al exilio, Espejo, Elías Santín y muchos otros dirigentes sindicales y políticos son perseguidos y encarcelados. Las bases del Proyecto Nacional y Popular son destruidas por las fuerzas corporativas que lograron imponerse a través de una dictadura, ultrajando la voluntad popular.
DEMOCRACIA ES ALGO MAS QUE ELECCIONES
Poner en contexto el gesto de Evita, renunciando a su candidatura hace 73 años, puede ayudarnos a reflexionar acerca del desprecio por el sistema democrático que históricamente han puesto de manifiesto los poderes de facto.
Poco importa a las Corporaciones el resultado de una elección, cuando no controlan las decisiones del gobierno elegido se repliegan -como bien señalaba Evita- a sus guaridas asquerosas para seguir atentando, una y otra vez, contra el pueblo.
Hoy, con el vendepatria Milei en Casa Rosada, tienen absoluto control del gobierno, mucho debe interesarnos a nosotros una próxima victoria electoral, pero más aún debe importarnos fortificar nuestras organizaciones como trabajadores y como pueblo en general, concientes que allí radica la principal garantía en defensa de nuestros intereses cuando se pone en marcha un auténtico Proyecto Nacional y Popular.



